Tips para conocer tu talento y alcanzar tu mejor versión

10 Oct 2017
Esther Martín
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Uno de mis mayores hallazgos a nivel profesional fue cuando supe cuál era mi talento.

En ese momento descubrí que, pese a toda mi formación, mis años de experiencia en otros sectores y todo lo que había aprendido, no me ayudaban a desarrollar mi talento innato. No estaba en el contexto adecuado ni me estaba desarrollando como ser humano. Estar instalada en mi zona cómoda no estaba contribuyendo en absoluto a que yo desarrollara todo mi potencial, ni como profesional ni como persona.

Es fundamental comprender que para poder realizar cambios en el entorno debemos empezar a hacerlos nosotros mismos en nuestro interior y para ello debemos realizar un trabajo personal de autoconocimiento y reconocimiento de lo que somos, lo que valoramos, lo que creemos, nuestras capacidades, metas, temores, debilidades…

El caso es que tras un proceso de coaching y autoconocimiento descubrí que había llegado el momento de cambiar el rumbo de mi vida profesional para poder desarrollar mis posibilidades y capacidades.

Así que en este artículo quiero hablarte de algo que marcó un antes y un después en mi carrera profesional: la búsqueda del talento, pero sobre todo deseo ayudarte a iniciar la búsqueda para descubrir cuáles son tus dones y talentos.

¿Por qué nos cuesta tanto encontrar nuestro talento?

Una gran pregunta que debemos hacernos es “¿Dónde está nuestro talento?”. El gran motivo por el cual nos cuesta saber dónde está nuestro talento es porque no nos han enseñado a encontrarlo.

Sin ánimo de ofender ni de crear polémica, me gustaría destacar el hecho de que el sistema educativo actual no ayuda nada en este sentido, más bien todo lo contrario. La metodología que usa está basada en poner el foco de atención en entrenar o mejorar aquellas áreas en la que no somos realmente buenos; constantemente está tratando de corregir debilidades en vez de potenciar fortalezas, perdiendo así la oportunidad de descubrir nuestro talento.

¿Cuánto tiempo se le dedica a mejorar aquello que no se nos da bien y cuánto a potenciar, mejorar y entrenar aquello en lo que somos realmente buenos?

Dar espacio para descubrir y luego disciplinarnos para mejorar nuestras capacidades es un factor clave para desarrollar nuestro talento.

Una emoción que nos da pistas

A la hora de descubrir nuestro talento es muy importante poner atención a una emoción muy poderosa vinculada con el aprendizaje, la sorpresa. La sorpresa nos informa precisamente de aquellas cosas que nos estimulan, que nos motivan. Y en todo aquello que nos asombra es muy probable que encontremos nuestro talento.

Somos lo que entrenamos

El talento se refiere a fortalezas y habla de la mejor versión de nosotros mismos, por lo tanto no solo es necesario descubrir, asombrarnos y sorprendernos por las cosas que nos llaman la atención, también lo es entrenar y trabajar todas aquellas áreas en la que vamos a aportar un valor diferencial.

Todo el mundo tiene talento, pero la habilidad requiere trabajo duro.

¿El talento es exclusivo de unos pocos?

Históricamente el talento ha estado vinculado a un concepto innato. Parece que el talento es algo exclusivo de unos pocos y que no todos lo poseemos. Pero esto es un mito que voy a intentar desterrar a lo largo de este artículo.

¿En qué eres bueno?

Desgraciadamente cuando alguien nos hace esta pregunta no sabemos contestar con claridad y contundencia, porque no lo sabemos o porque nos da vergüenza verbalizar nuestro talento. En cambio, si nos preguntan por aquellas cosas que hacemos mal, enseguida podemos hacer una larga lista.

Un truco que a mí personalmente me ayudó a encontrar mi talento fue preguntar a mi familia (padres, hermanos y pareja en mi caso) qué cosas creían ellos que se me daba especialmente bien hacer. No te dé vergüenza, prueba y pregunta, te sorprenderás.

Talento no es “ser el número uno”

Es muy importante diferenciar el talento de “ser el mejor”, pues nada tiene que ver. El talento se refiere a hacer algo especialmente bien, pero no por ello tenemos que ser el número uno, la persona que mejor lo haga. Sin embargo, sí se refiere a que hacemos algo de manera diferente, aportando valor en los entornos en los que trabajemos. Es el momento de hacer un alto en la lectura y reflexionar ¿Dónde creo que aporto valor?

La fórmula del talento: tres factores clave

A continuación trataré de explicar los tres componentes clave que necesitamos para ser capaces de alcanzar nuestra mejor versión y ser capaz de extraer lo mejor de uno mismo.

Factor 1: capacidad innata

Como decía antes el talento tiene una parte de componente innato. Es el regalo que nuestros padres nos dan al nacer, es lo que viene en nuestro código genético. Sobre eso no podemos influir, es una capacidad natural.

Factor 2: compromiso

El compromiso es el componente actitudinal, es decir ¿qué es lo que estamos haciendo para desarrollar esa capacidad que nos ha sido otorgada al nacer?

No importa cuán talentoso seas. Tu talento te va a fallar si no lo desarrollas, si no estudias, si no trabajas duro, si no te dedicas a ser mejor cada día.

Factor 3: contexto

El tercer componente es el más importante. De nada sirve tener una capacidad innata y entrenarla mucho si estamos en el contexto inadecuado.

Por ejemplo, imagina un jugador de fútbol, delantero y el máximo anotador de primera división. Es un jugador que tiene una capacidad innata vinculada a su genética, un deportista que entrena al cien por cien. Ahora imagina que en lugar de jugar de delantero en un equipo de primera división, jugara de portero en cualquier otro equipo de una división inferior. Lógicamente, su talento no podría desarrollarse porque no estaría en el contexto adecuado para desarrollar su capacidad natural a través del entrenamiento.

Ahora te pregunto: ¿En qué eres bueno? Si ya sabes en qué eres bueno te hago la siguiente pregunta: ¿Estás en el contexto adecuado? Si es así, la fórmula es muy sencilla: lo único que te queda es dedicarte al cien por cien a aquello que depende exclusivamente de ti, el compromiso, es decir, entrena, entrena y entrena.

Por otro lado, si crees que no estás en el contexto adecuado, la pregunta oportuna es: ¿Qué te lleva a no cambiar? ¿Para qué no cambias? ¿Para qué continúas en un contexto donde tu talento jamás podrá desarrollarse?

El motor del talento: la confianza

Ahora quiero que sigamos reflexionando. Para ello quiero que pienses en alguien que haya sido muy importante para ti, alguien al que puedes agradecer haber dado un salto de calidad en tu vida personal o profesional. ¿Ya lo tienes?

Seguro que si tuvieras que agradecerle algo es la confianza que te dio, es que apostó por ti, es que te dio una oportunidad. (Aprovecha la ocasión para darle las gracias, si no lo hiciste en su momento)

La confianza es el elemento indispensable para que el talento pueda desarrollarse, es el factor clave, es el motor del talento, sin lugar a dudas.

Está claro que el talento es un factor clave para el desarrollo personal, profesional, individual y colectivo. Como hemos visto, no podemos dejar nuestro talento en manos de lo genético y de lo innato. Hay variables que entran en juego como personajes fundamentales de nuestro talento, pero también existen obstáculos y dificultades que, en gran medida, provocan que nos cueste mucho alcanzar el desarrollo personal y de nuestro talento.

Estos obstáculos de los que hablo son las creencias limitantes. Es decir, somos nosotros mismos y la percepción que tenemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Pero de este tema hablaré en posteriores publicaciones.

Espero que este artículo te haya acercado un poco más a descubrir cuál es tu talento. Si no ha sido así, no dejes de buscarlo.

Todo el mundo tiene talento, es solo cuestión de moverse hasta descubrirlo.

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