¿Qué es la asertividad?

21 Sep 2022
Esther Martín
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  • ¿Te cuesta relacionarte con ciertas personas como, por ejemplo, con tu jefe?
  • ¿No sabes cómo pedir las cosas o lograr que hagan caso a tus peticiones o necesidades?
  • ¿Te resulta difícil decir “no” y terminas haciendo cosas que no quieres?

Si te has sentido identificado con alguna de estas tres cuestiones, es probable que necesites desarrollar tu asertividad. Y precisamente en este artículo quiero hablarte de:

  • Las habilidades sociales. Qué son y por qué son tan importantes en nuestra vida.
  • Asertividad: qué es y qué consecuencias positivas tiene su desarrollo.
  • Cómo identificar si eres una persona asertiva.

“El estilo de comunicación más saludable es la comunicación asertiva”. Jim Rohn.

La comunicación asertiva es una habilidad que nos ayuda a mejorar las relaciones con los demás, en la empresa y en la vida. Pero para hablar de comunicación asertiva, es importante comprender primero un término mucho más amplio: las habilidades sociales. A veces en mis cursos pregunto qué son las habilidades sociales y suelen responder que es llevarse bien con la gente. Pero tener habilidades sociales es mucho más que llevarse bien con la gente, esto sería más bien una consecuencia de lo primero.

Las relaciones interpersonales son nuestra principal fuente de bienestar y también pueden convertirse en nuestra principal causa de estrés, sobre todo si hay déficit de habilidades sociales.

Está demostrado que las personas carentes de habilidades sociales son más propensas a padecer ansiedad, depresión y otras enfermedades psicosomáticas. La falta de habilidades sociales genera emociones negativas como frustración, ira, sentirse rechazado, sentirse inferior…

Pero la buena noticia es que desarrollar y entrenar nuestras habilidades sociales, que son una especie de sistema inmunológico que nos protege y nos ayuda a superar situaciones difíciles, favorecerá la sana autoestima, la buena comunicación con los demás y esto afectará positivamente a la calidad de nuestra vida.

“La forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos determina, en última instancia, la calidad de nuestras vidas”. Anthony Robbins.

¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales son una serie de conductas observables, pensamientos y emociones, que nos ayudan a mantener relaciones interpersonales satisfactorias, y a procurar que los demás respeten nuestros derechos y no nos impidan lograr nuestros objetivos.

Cuando hablo de “conductas observables” me refiero a nuestro comportamiento, que incluye el lenguaje corporal: gestos, posturas, movimientos, miradas… Y también el contenido verbal, es decir, lo que se dice.

Con “emociones” me refiero a la capacidad de comprender y regular las emociones propias y ajenas para facilitar las relaciones. 

Y con “pensamientos” me refiero a nuestra forma de percibir y evaluar la realidad. Nuestros pensamientos y creencias. Cómo interpreto yo la realidad.

Las habilidades sociales son pautas de funcionamiento que nos permiten relacionarnos con otras personas, en forma tal, que consigamos un máximo de beneficios y un mínimo de consecuencias negativas, tanto a corto como a largo plazo.

La persona socialmente hábil busca su propio interés, pero también tiene en cuenta los intereses y sentimientos de los demás, y cuando entran en conflicto trata de encontrar, en lo posible, soluciones satisfactorias para ambas partes.

¿Por qué son tan importantes las habilidades sociales en nuestra vida?

Esta es una buena pregunta que todos deberíamos hacernos. Las relaciones interpersonales son nuestra principal fuente de bienestar, y también pueden convertirse en la mayor causa de estrés y malestar, sobre todo si tenemos déficit de habilidades sociales.

Y puede ser que aún te preguntes, “Ok Esther ¿Qué tiene de bueno desarrollar las habilidades sociales?”

Tiene muchos beneficios, toma nota, estos son solo algunos:

  • Favorece la buena comunicación.
  • Aumenta las posibilidades de tener éxito y son cruciales a la hora de conseguir los objetivos.
  • Nos ayuda a afrontar con éxito las demandas de nuestro entorno social, familiar y laboral.
  • Nos ayuda a mejorar nuestra autoimagen y autoestima.
  • Nos sentimos mejor, pues facilita el desarrollo de pensamientos y emociones positivas.
  • Ayuda a modificar pensamientos y creencias irracionales.
  • Potencia el autoconocimiento.
  • Favorece relaciones personales satisfactorias.
  • Es indispensable para el liderazgo, lo potencia y favorece.

Y ahora hablemos de mi habilidad social favorita, la reina de las habilidades, la asertividad. 

Me encanta la asertividad porque es una capacidad que cuanto más la pules, más feliz te sientes, más en paz contigo mismo, con la vida y con todo lo que te rodea. 

La asertividad no es algo estático que no se pueda mejorar ni cambiar; todo lo contrario: la asertividad requiere entrenamiento. Como no es una característica de tu personalidad que no puedas cambiar, ya no vale la excusa típica que bloquea nuestro crecimiento: “No, es que yo soy así… Es que yo no sé relacionarme mejor, no sé pedir las cosas o no soy capaz de que los demás me respeten… Yo soy así desde pequeño”

No. Ya no valen ese tipo de pretextos. Quien piense así está equivocado y se está limitando. La asertividad, como la autoestima, se fortalece igual que un músculo. Es cuestión de querer mejorar, pedir ayuda y estar dispuesto a cambiar.

Por tanto, a partir de ahora considera que tu personalidad no es estática y puedes ir construyendo tu “yo ideal”. Fortalecer la autoestima y la asertividad te va a ayudar a comunicarte de manera más eficaz y mostrar tu mejor versión.

¿Qué es la asertividad?

Podemos definirla como una actitud de autoafirmación y defensa de nuestros derechos personales, que incluye la expresión de nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, en forma adecuada; respetando, al mismo tiempo, los de los demás.

Nos ayuda a ser nosotros mismos, auténticos, a desarrollar nuestra sana autoestima y a mejorar la comunicación interpersonal, haciéndola más directa y honesta.

“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte”. Fedor Dostoievski.

La asertividad incluye 3 áreas principales:

  1. La autoafirmación, que consiste en ser capaces de defender nuestros derechos, saber hacer peticiones, saber decir “no” y expresar opiniones personales.
  2. La expresión de sentimientos positivos, como hacer o recibir elogios y expresar agrado o afecto.
  3. La expresión de sentimientos negativos, que incluye manifestar disconformidad o desagrado, en forma adecuada, cuando está justificado hacerlo.

Y ahora te sugiero que te hagas una pregunta: De las tres áreas de la asertividad, ¿Cuál crees que tienes que desarrollar o potenciar? ¿Cuál se te da mejor? Toma conciencia de ello y ponte manos a la obra.

“Muchos de nosotros no podemos satisfacer nuestras necesidades, porque decimos sí, cuando deberíamos decir no”.

¿Qué consecuencias positivas tiene la asertividad?

La asertividad tiene consecuencias muy positivas, entre las que destacan las siguientes:

  • Facilita la comunicación y minimiza la posibilidad de que los demás malinterpreten nuestros mensajes.
  • Ayuda a mantener relaciones interpersonales más satisfactorias.
  • Aumenta las posibilidades de conseguir lo que deseamos.
  • Incrementa las satisfacciones y reduce las molestias y conflictos producidos por la convivencia.
  • Favorece la autoestima sana.
  • Fomenta emociones positivas, en uno mismo y en los demás.
  • Los que se relacionan con la persona asertiva obtienen una comunicación clara y no manipuladora, se sienten respetados y perciben que el otro se siente bien con ellos.

¿Cómo podemos saber si somos asertivos? Hay una serie de características que tienen en común las personas asertivas.

Una persona asertiva:

  • Se conoce a sí misma y suele ser consciente de lo que siente y de lo que desea en cada momento.
  • Se acepta incondicionalmente, sin que ello dependa de sus logros ni de la aceptación de los demás. Por eso, cuando gana o pierde, cuando obtiene un éxito o cuando no consigue sus objetivos, conserva siempre su propio respeto y dignidad.
  • Se siente responsable de su vida y de sus emociones. Por tanto, mantiene una actitud activa, esforzándose en conseguir sus objetivos.
  • Sabe comprender y manejar adecuadamente sus sentimientos y los de los demás. No experimenta más ansiedad de la conveniente en las relaciones interpersonales, y es capaz de afrontar serenamente los conflictos, los fracasos o los éxitos.
  • No exige las cosas que quiere. Suele expresar adecuadamente sus opiniones, deseos y sentimientos, en vez de esperar a que los otros los adivinen.
  • Acepta sus limitaciones de cualquier tipo pero, al mismo tiempo, lucha con todas sus fuerzas por realizar sus posibilidades.
  • Como tiende a conocerse y aceptarse a sí misma y a expresar lo que piensa, quiere y siente, suele dar una imagen de persona congruente y auténtica.
  • Se respeta y valora a sí misma y a los demás. Así, es capaz de expresar y defender sus derechos, respetando al mismo tiempo los derechos de los demás.
  • Puede comunicarse con personas de todos los niveles: amigos, familiares y desconocidos; y esta comunicación tiende a ser abierta, directa, franca y adecuada.
  • Elige, en lo posible, a las personas que le rodean y, en forma amable pero firme, determina quiénes son sus amigos y quiénes no.

“Las personas asertivas son capaces de manifestarse como son”

¿Una persona puede ser 100 % asertiva?

Al hablar de personas asertivas o no-asertivas conviene tener en cuenta que nadie lo es totalmente. Se trata de habilidades o actitudes que podemos adoptar en forma más o menos habitual y que también dependen de las situaciones o las personas con quienes nos relacionamos, es decir, podemos ser asertivos en unas situaciones pero no en otras. Sería más exacto hablar de la asertividad como algo que podemos poseer en mayor o menor grado, o con mayor o menor frecuencia.

Ahora imagina que tu vida se desarrollara en un entorno donde las personas fueran más asertivas, respetuosas y empáticas. Imagina tu trabajo, el clima de tu empresa.

¿Crees que la asertividad mejoraría el clima de tu lugar de trabajo, de tu empresa, las relaciones con tu equipo?

Yo estoy convencida de que así es. Por eso mi trabajo consiste en fortalecer este tipo de habilidades a través de formación In Company que además es bonificada. Si te interesa, echa un vistazo a mis servicios.

“Un profesional que tiene un equipo a cargo está trabajando con personas. Sus habilidades sociales y de comunicación son de vital importancia para liderar con eficacia. Una comunicación eficaz está basada en el respeto, la empatía y la asertividad”.

 

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