Cómo preparar tu presentación para hablar en público con seguridad

27 Dic 2018
Esther Martín
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Todo gran orador fue un mal orador en sus inicios. – Ralph Waldo Emerson –

Existen muchas claves, trucos y herramientas útiles y no tan útiles, efectivas y no tan efectivas, que se han usado a lo largo de los años para superar el miedo escénico y hablar en público con mayor seguridad.

Muchos de estos trucos no tienen fundamento alguno, pero hay claves que son absolutamente esenciales a la hora de hablar con soltura y profesionalidad delante de un público más o menos grande y, a la vez, ser capaz de influir sobre él.

Si sigues leyendo te explicaré una de ellas, la más importante diría yo. Y en realidad, cuando lo leas verás que más que una estrategia para hablar bien e influir sobre el público, se trata de sentido común.

Pero también es cierto que el miedo escénico nos dificulta, en ocasiones, utilizar este sentido común y buscamos atajos o trucos que nos hagan sentir mejor y disminuya ese nerviosismo tan incómodo que nos impide mostrar nuestra mejor versión.

Hay muchas claves, muchas de ellas imprescindibles, pero hoy empezaremos por aquí, y en próximos artículos te iré explicando otras, para que las vayas aplicando poco a poco. Ya te adelanto que lo que vas a aprender hoy que no es un atajo ni un truco.

No es magia, es entrenamiento

Aprender a hablar ante un grupo de personas sin que te tiemblen las piernas no es cuestión de magia, sino de entrenamiento. O lo que es lo mismo: sin preparación no hay éxito. ¿Ves cómo es de sentido común? No te engañaba…

Así que si quieres hablar como un profesional y triunfar hablando en público debes practicar y practicar y volver a practicar. Cuanto más lo hagas, mejor. Ten en cuenta que a mayor preparación, mayor seguridad y menos nerviosismo. Y al contrario: cuanto menos lo prepares, más inseguro te vas a sentir. Así que ¡deja de procrastinar y ponte manos a la obra!

Esta recomendación puede parecer muy básica, pero no lo es tanto si consideramos que el ser humano tiende a evitar o posponer aquello que le produce malestar o un esfuerzo extra. Hablar en público, cuando no es algo que no se hace habitualmente, es incómodo y produce emociones ciertamente desagradables. Por ello, la mayoría de los mortales pospone la tarea de prepararse la presentación.

Si tú también sueles dejarlo para mañana (o para el mes siguiente) tengo una noticia para ti: eres normal, pero debes dejar de retrasar la preparación si quieres un cambio sustancial a la hora de hablar en público.

Posponerlo solo por evitar sentirte ansioso es contraproducente y genera más nerviosismo e inseguridad, sobre todo en los momentos previos a la presentación y durante los primeros minutos de la misma. En esos momentos previos el estrés está en el punto más alto. Es cuando notas que el corazón se sale del pecho ¿Te suena?

No creas que no necesitas prepararlo

Normalmente me lleva más de tres semanas preparar un buen discurso improvisado. – Mark Twain –

Hay personas que no se preparan las presentaciones en público porque creen que no lo necesitan, porque están acostumbradas a hacerlo o porque no experimentan ningún síntoma desagradable al exponerse ante el público. Suelen ser personas a las que las encanta hablar y disfrutan haciéndolo. Pero corren el riesgo de caer en un gravísimo error: no tener en cuenta a su público.

¿Y qué puede suceder si no tienes en cuenta a tu público? Lo peor de lo peor: aburrir, cansar, decepcionar o, incluso, enfadar.

Por favor, no caigas tú también en ese descuido. Empatiza con el público y piensa en todos esos discursos aburridos que te has tenido que tragar en los últimos años… ¿De qué tenías ganas? De volver a escuchar al ponente seguro que no.

Querido amigo, has de saber que el público no tolera que no se le tenga en cuenta. No soporta el aburrimiento ni la antipatía ni que le hables de cosas que no le interesa. Cuando esto sucede dejan de escuchar. Y si no te preparas bien la intervención es posible que pase algo de esto. Imagínate, tú hablas, pero ellos no escuchan ¡Una pena! Menudo gasto de tiempo y de energía…

Ante el aburrimiento, que aparece cuando no se es capaz de despertar el interés, el público suele desconectar sus oídos y aunque su cuerpo permanezca en el mismo lugar, su mente ya hace tiempo que se puso a pensar en otros asuntos y está absolutamente distraída. Si la persona es educada, permanecerá estoicamente sentada y haciendo como que escucha, pero no lo hará.

Es por ello que insisto en que debes preparar al máximo tus presentaciones, todo lo que puedas y más. Cuanto más lo planifiques y ensayes, mayor seguridad tendrás para despertar el interés del público, hacer los planteamientos oportunos y responder a las preguntas. Es decir, tú estarás menos nervioso y más seguro y eso impactará eficazmente en la audiencia y la imagen que proyectarás será mucho más positiva.

Empieza preparando lo que vas a decir (el mensaje)

Lo mejor es comenzar preparando el mensaje que quieres transmitir (“el qué”) y después tendrás que dedicarle tiempo al “cómo decirlo”.

En cuanto a la preparación del mensaje, es muy recomendable, casi obligatorio, que respondas por escrito a las siguientes cuestiones (ojo, he dicho por escrito):

¿A quién le vas a hablar?

Estudiar y analizar bien quién es tu público te ayudará a conseguir que te escuche, que te entienda y que se interese por lo que estás contando. Si no hablas de lo que a ellos les interesa no van a mantener la atención mucho tiempo ni podrás influir sobre ellos.

Preparar una presentación sin el público en mente es como escribir un discurso de amor empezando con: “A quién le pueda interesar”. – Ken Haemer –

¿Cuál es tu objetivo?

Busca un resultado, ten un objetivo, no hables por hablar ni digas lo primero que se te pase por la cabeza. Responde por escrito qué es lo que quieres conseguir al transmitir tu mensaje. Ésto te ayudará a enfocar todo el discurso y a que no te vayas por las ramas.

¿Qué es lo más importante que quieres que las personas recuerden de tu presentación?

Cuando contestes a esto con precisión consiguirás la precisión necesaria para que te entiendan y atiendan. Ellos no podrán retener toda la información que les des, por ello debes asegurarte de que recuerden lo más importante.

Si tú no sabes qué quieres conseguir con tu presentación, tu audiencia tampoco lo sabrá. – Harvey Diamond –

Prepara cómo lo vas a decir

Una vez preparado el mensaje, tienes que comenzar a ensayar. Empieza delante de un espejo, después graba tu voz y escúchate con atención. También te recomiendo que te grabes en vídeo para que veas lo que expresa tu cuerpo. Más adelante, cuando hayas perdido un poco la vergüenza, practica delante de un grupo pequeño de amigos o familiares.

Por cierto, por si se te estaba pasando por la cabeza, no leas el texto, tienes que contarlo, pero tampoco te lo aprendas todo de memoria y lo repitas como un papagayo.

Lo que exprese tu cuerpo, tu rostro, tu voz y todo tu ser tiene que estar en armonía con lo que estés contando. Si no consigues eso, apaga y vámonos porque no habrás conseguido nada más que causar desconcierto o desconfianza y falta de credibilidad. ¿Qué te quiero decir con esto? Que siempre, siempre, siempre tiene que haber coherencia entre lo que dices y lo que expresa tu cuerpo. El público además, dará mucha más credibilidad a tu comunicación no verbal, así que ten cuidado y observa bien lo que expresas a nivel no verbal.

Hablas correctamente cuando tu lengua puede transmitir el mensaje de tu corazón. – John Ford –

¿Qué sucede cuando no lo has preparado con antelación?

Si no tienes experiencia como orador ni has aprendido a improvisar aún, te sentirás muy inseguro y tu cuerpo y tu voz transmitirá esa falta de seguridad, lo cual va a traducirse en poca credibilidad o que se te perciba como una persona poco competente. ¿Es eso lo que quieres que recuerden de ti? Estoy segura de que no deseas eso.

Considera y toma consciencia lo que expresas con tu comunicación no verbal, es decir con los gestos, movimientos, la imagen, la postura, la distancia a la hablas, el volumen, el tono de tu voz, etcétera. Tu lenguaje no verbal es un fiel reflejo de tus emociones y si es miedo o inseguridad lo que sientes, eso es lo que se va a transmitir al público.

Pide feedback

Cuando te animes y comiences a ensayar con personas, pide feedback y anota todas sus impresiones y continúa practicando apoyándote en tus puntos fuertes, en lo que haces bien. No te desanimes pensando que aún te falta mucho por mejorar. Lo ideal es recibir feedback sobre cómo lo haces y mejorar todo lo que sea posible, teniendo en cuenta que siempre ha de haber esa coherencia de la que te hablaba más arriba. Ve anotando en una tabla todo lo que crees tienes que potenciar, mejorar o dejar de hacer para comunicar mejor en público.

Pon el foco de atención siempre en lo positivo

Concéntrate en aquello que quieres conseguir (no en lo que temes o en lo malo que crees que podría suceder). Esto tienes que hacerlo conscientemente, es decir, debes tener la intención deliberada de enfocarte exclusivamente en lo que pretendes (no en lo contrario, por favor).

¿Por qué? Porque la mente en automático va a convencerte para que no lo hagas. Te va a persuadir haciéndote creer que lo vas a hacer fatal o te llevará a recordar aquella vez que hiciste un ridículo espantoso. Y eso te va a poner mucho más nervioso.

Pero tú puedes controlar tu mente y tus pensamientos para que tanto la preparación como la presentación sean un éxito. Pero si no aprendes a enfocarte en lo positivo, la mente y tus pensamientos derrotistas van a boicotear tu debut delante del público.

En siguientes artículos te explicaré cómo puedes lograr que tu mente sea tu aliada y te ayude a triunfar hablando en público. Mientras lo voy preparando, te sugiero que leas Cómo conseguir tus metas usando el poder de tu mente.

Comienza a aplicar lo que acabas de leer y poco a poco lograrás el cambio que deseas. Insiste y practica hasta que te salga bien, pero no esperes hacerlo todo perfecto, que la perfección no existe y ese nivel de autoexigencia no te permitirá brillar ni fluir ante tu audiencia.

Siempre hay tres discursos por cada discurso que das: el que practicaste, el que diste y el que te hubiese gustado dar. – Dale Carnegie –

Si este artículo no ha sido suficiente y quieres aprender y practicar todas las claves para convertirte en un mejor comunicador, te animo a que vengas a mi curso presencial. En este link puedes encontrar más información https://www.esthermartin.coach/cursos/aprende-a-hablar-en-publico-sin-miedo/

¡Te espero!

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