¿Por qué tenemos miedo escénico?

5 Nov 2019
Esther Martín
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Como te he contado en más ocasiones, uno de los miedos más frecuentes que tenemos los humanos es el miedo a hablar en público. Miedo a exponerse delante de un grupo de personas más o menos concurrido, y hablar. A todos nos pone muy nerviosos y tener que hacerlo, cuando no es algo habitual, lo consideramos un auténtico marrón.

Los nervios empiezan en el preciso instante en el que te enteras que tendrás que hablar en público y continúan unos días antes de tu intervención. Este nerviosismo te puede ocasionar insomnio si no dejas de pensarlo y otros síntomas físicos y psicológicos. Pero cuando la ansiedad parece que toca techo y tú crees que vas a morir por un infarto, es cuando estás a punto de empezar y unos minutos antes y después, al principio de tu intervención.

¿Te resulta familiar lo que acabo de describir? A mí mucho. Y lo que voy a tratar de explicar es por qué nos estresa tanto esta actividad, que, por otro lado, tantas puertas profesionales puede abrirnos.

¿Por qué tengo miedo escénico? 

La respuesta es porque eres un ser humano. ¡Esto es un buena noticia: tienes miedo escénico porque eres de carne y hueso! ¡Eres normal! No te pasa nada especial.

No obstante, que sea algo que ocurre con frecuencia entre los de nuestra especie, no significa que no tengas que hacer nada al respecto para mejorar. 

Ya sabes que el miedo aparece porque eres una persona. Pero ¿qué produce ese miedo? o mejor dicho ¿quién te mete miedo? Una de las “responsables” de tus nervios, de tu miedo escénico es la “vocecita” y su tendencia a tratar de evitar el cambio o lo nuevo.

Tu vocecita, que es la voz de tu cerebro, puede ser tu peor enemiga. Es el miedo a lo desconocido, la resistencia al cambio, las ganas de quedarte exactamente donde estás y no intentar nada nuevo, no salir en absoluto de la zona de confort.

¿Reconoces a tu vocecita? Cuando tu vocecita (tu mente) no está entrenada, trata de disuairte y entorpece, entre otras cosas, que hables en público con naturalidad, fluidez, seguridad y confianaza.

Tu mente te sabotea sin que apenas te des cuenta. Pero, la vocecita de tu cerebro también puede (y debe) convertirse en tu aliada, para que la tarea de hablar en público no sea una agonía, sino deliete y disfrute.

¿Qué puedes hacer con tu vocecita?

Entenderla, conocerla bien y hacer que se convierta en tu amiga y colaboradora principal. Que te ayude a sacar lo mejor de ti mismo. Que sea como tu entrenadora personal (y no la saboteadora principal de tus planes).

Como ya te habrás dado cuenta, la vocecita es una voz interior que te habla la mayor parte del tiempo. Intenta dejar la mente en blanco un momento, procura no pensar en nada. ¿La oyes? Seguro que sí, a veces resulta imposible lograr que se calle un ratito. Es normal tenerla, todos la oímos (cada uno lo suya) y, como te decía, es una de las responsables de tu miedo escénico. (A mí me gusta decir que es la que me mete miedo). 

¿Por qué te habla la vocecita? 

Es sencillo. La vocecita, que es la voz de tu cerebro, quiere protegerte y asegurar tu supervivencia. Tu cerebro no busca tu éxito, solo que no te pase nada malo y que permanezcas en este mundo el máximo tiempo posible. 

Es como un guardaespaldas que vigila que todo esté bien, alejándote de cualquier “riesgo”.

Tenemos un cerebro muy antiguo que ha evolucionado muchísimo, pero aún funciona como cuando éramos cavernícolas y quiere protegerte de cualquier peligro, e interpreta que salir de la zona de confort y hacer algo que nunca has hecho (por ejemplo, hablar en público), es una amenaza, aunque en realidad no lo sea.

Él se encarga de tu supervivencia y durante miles de años ha tomado decisiones con libertad, pero no le importan nada tus metas, ni tus objetivos ni tus sueños ni que hables en público

A mí me encanta el cerebro y le doy las gracias por protegerme y mantenerme a salvo. Lo que no me gusta tanto es que quiera decidirlo todo. ¿Te das cuenta de que quiere liderar y dirigir tu vida? Ya no vivimos en una cueva y salir de la zona de confort no entraña peligro alguno. Ahora vas a ser tú quien lidere tu vida, y esto pasa inherentemente por liderar tus pensamientos, tu cerebro y tu vocecita. 

No hagas caso a la vocecita

Si deseas hablar ante una multitud, no le pidas consejo a tu cerebro, es más, no hagas ni caso a la vocecita. Ella va a intentar convencerte de que no lo hagas bajo ningún concepto. Ella prefiere que mantengas tus hábitos de siempre y que no intentes nada que se salga de tu rutina, de tu zona de confort.

Por esta razón la mente sitúa delante de ti el miedo. Pero una vez que te das cuenta de que todos los síntomas del miedo escénico es tu pensamiento intentando persuadirte para que no lo hagas, en ese momento has avanzado hasta la siguiente casilla. Cada vez estás más cerca del premio. Así que sé valiente y no dejes que el miedo o la indecisión te paralicen. ¿Te has fijado en su nombre? “Vocecita”. ¿Todavía crees no que podrás con ella?

¿Cómo te convence para que no lo hagas? 

Con tus pensamientos viajas al pasado y comienzas a recordar aquella vez que intentaste hablar en público y fue un desastre monumental porque lo pasaste fatal y se te olvidó la mitad del texto. Y si rememorando aquella situación no te convence, te transporta al futuro haciéndote creer que lo vas a hacer mal, que vas a hacer un ridículo espantoso. Es entonces cuando, casi sin darte cuenta, estás hecho un manojo de nervios. Si te rindes, la vocecita habrá vencido y tú jamás lograrás tu objetivo.

Puede que pienses que los síntomas que tú sientes son reales y los puedes sentir en casi todo el cuerpo. Pero entiende que es otra estrategia más para que te quedes en tu zona de confort. Los ha provocado tu cerebro.

Así que trataremos de generar otros pensamientos distintos que te ayuden a generar otro tipo de resultados. Recuerda que ahora tú eres el jefe y los pensamientos tus colaboradores. Tú vas a liderar tu vida, por eso has de aprender a comprender y liderar tu mente, tus pensamientos y emociones.

Ya hemos llegado a la conclusión de que los pensamientos generan los síntomas del miedo escénico.

¿Qué tipo de pensamientos provocan los síntomas del miedo escénico?

Si conocemos los pensamientos causantes, será más fácil poner remedio. No obstante, lo normal es que tengas unos pensamientos más racionales que otros. Por ejemplo, son miedos más o menos racionales los siguientes:

  • Imaginar que el proyector, el micrófono o los altavoces no van a funcionar, o que fallará la conexión a internet. 
  • Inseguridad o nerviosismo porque de lo que vas a hablar no te convence ni a ti.
  • Temer que te pregunten algo que no sepas responder porque no conoces bien el tema (o subestimas tus conocimientos).

Para estos miedos racionales el antídoto es bastante asequible, básico, aplicable a cualquier situación y muy eficaz. Toma nota: para qué preocuparme y ponerme nervioso, teniendo la opción de ocuparme en resolver esos posibles contratiempos que podrían suceder.

Pues ahí tienes la solución a esos miedos o preocupaciones. Ocúpate para prevenirlo en la medida de lo posible.

Sugerencias que te van a permitir mantener el miedo escénico bajo control

  • Llega con tiempo al lugar donde será tu conferencia o reunión. Si nunca has estado en ese lugar procura ir el día anterior. Si es un lugar que ya conoces, esta sugerencia no es relevante.
  • Comprueba que funcionan todos los elementos que vas a necesitar: micrófono, proyector, mando a distancia, altavoces, conexión a internet…
  • Prepara a conciencia y con bastante antelación el tema del que vas a hablar. A mayor preparación, mayor seguridad y menos nervios. Estarás también más seguro cuando tengas que responder cualquier pregunta del público. 
  • Estudia y practica todo lo que puedas 
  • No se te ocurra hablar de ningún tema que desconozcas o que no conozcas en profundidad. 

Como ves, es más más constructivo ocuparse que preocuparse. Sin embargo, es probable que tengas otra serie de pensamientos más irracionales y a la vez comunes, y casi universales, que provocan la mayoría de los síntomas que experimentas. Efectos físicos, respuestas psicológicas y comportamientos que se han generado en tu mente por haberla dejado funcionar en piloto automático. 

¿Qué miedos o qué pensamientos irracionales son frecuentes?

  • Miedo a hacer el ridículo.
  • Miedo a fracasar.
  • Miedo a hacerlo mal.
  • Miedo a ser rechazo.
  • Miedo a quedar mal.
  • Que los demás nos juzguen negativamente.

Espero que lo que acabas de leer te haga reflexionar y te ayude a tomar las riendas de tus pensamientos y que seas más consciente de tu vocecita. Ahí comienza el verdadero liderazgo y lo que te va a ayudar en primera instancia a que gestiones tus nervios hablando en público.

Si te has quedado con ganas de saber más te sugiero que leas y releas un libro que he escrito con la intención de que hables en público como un auténtico profesional: “Habla en Público y Atrévete a Brillar: Claves para Conseguirlo”. En él te guiaré y motivaré para que seas capaz de cautivar a los demás, transmitiendo tus ideas con seguridad, profesionalidad y fluidez.

Aprenderás estructurar tus mensajes, usar tu lenguaje corporal y tu voz para convencer, conmover y persuadir con tus discursos, para motivar, enseñar e influir a través de tu manera de comunicar.

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