Miedo escénico: Síntomas y Consecuencias

1 Feb 2020
Esther Martín
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Estoy segura que en más de una ocasión has tenido que hablar en público y no ha sido una experiencia demasiado positiva. Lo más probable es que si no lo haces de manera habitual, pases unos minutos en los que crees que te va a dar algo porque sientes una serie de síntomas ciertamente desagradables.

Y es que el miedo escénico constituye uno de los miedos más frecuentes que tenemos las personas. Este miedo también se conoce como glosofobia, y consiste en un trastorno de ansiedad al exponerse delante de un grupo de personas y hablar. 

Es un trastorno muy frecuente, que llega a darse en tres de cada cuatro personas en el mundo. Sin embargo, actualmente, ser capaz de exponer tus argumentos con seguridad y sin nervios, exponer delante de un grupo de personas, ya sea para dirigir una reunión o hacer una presentación a unos clientes o a tu equipo, es una de las habilidades más demandadas en el escenario laboral. De hecho, se sabe que en el 85% de las profesiones se requiere tener cierta soltura hablando en público.

Consecuencias del miedo escénico

Ya te has dado cuenta de que el miedo escénico impide que hables con serenidad y naturalidad. Los nervios te impiden fluir, disfrutar y sentir absoluta confianza en ti mismo. 

¿Y qué sucede? Que al sentirte tan inseguro micrófono en mano, con muchos ojos mirándote, transmites demasiada inseguridad a través de tu comunicación no verbal (CNV). 

Tu cuerpo, tus gestos, tus movimientos y tu voz reflejan esa falta de serenidad, expresan incluso que no estás seguro de lo que estás diciendo. No porque no sepas, no porque no seas un auténtico profesional, no porque no estés preparado y seas muy capaz en lo tuyo, sino porque el miedo escénico te hace sentir muy inseguro, mucho más que en cualquier otra situación.

Hay dos tipos de oradores: los que están nerviosos y los que mienten. -Mark Twain-

Los nervios no te dejan sentir que puedes lograrlo. Cuando estás nervioso, sientes y crees que lo vas a hacer fatal, que vas a fracasar… Y si no sales de ese bucle de pensamientos negativos, lo más probable es que termines fracasando, bloqueado, muy lejos de mostrar tu mejor versión y demostrar que eres un auténtico profesional. 

Por supuesto, el miedo escénico no te permite disfrutar del momento ni transmitir seguridad, ni autoridad, ni transmitir la información con eficacia, ni persuadir, ni convencer, ni ofrecer una imagen positiva de ti mismo, ni nada. Ten en cuenta que la CNV aparece sin que te des cuenta y es un reflejo fiel de lo que estás sintiendo en cada momento, pero no de quién eres en realidad.

Como lo pasas tan mal, porque solo con pensar que tienes que hablar en público ya estás hecho un flan y un manojo de nervios ¿Qué se suele hacer? Evitar a toda costa tener que hacer cualquier presentación en público ¿Y qué logras? Nada, perder muchas oportunidades de crecimiento, oportunidades profesionales…

Al quedarte en tu zona de confort, sin atreverte a hablar en público, te pierdes un mundo de posibilidades de crecimiento, en muchos aspectos.

Desde mi experiencia, querido amigo, te confieso que para mí ser capaz de hablar en público sin nervios y hacerlo cada día mejor, ha sido una de las habilidades que más puertas me ha abierto. Sin duda, la más importante y la que más me ha ayudado a crecer.

Por eso, desde aquí te invito a que aprendas, pulas y mejores esta habilidad. Y otras muchas. Cuanto más inviertes en ti mismo, en aprendizaje, cuanto más mejoras y aprendes, mejor te van las cosas, en lo profesional y en lo personal.

¿Qué consecuencias tiene el miedo escénico en tu cuerpo y en tu mente?

Hay que tener en cuenta que el miedo escénico, o glosofobia, es simplemente una emoción y un estado psicofísico, de ansiedad, que dificulta tu capacidad expresiva y tu manera habitual de ser. Como ya habrás comprobado, ese miedo no deja que te comuniques con fluidez, ni de manera fácil ni normal ni efectiva. Puede que aparezca en forma de ligera timidez o en forma de pánico absoluto.

Los síntomas o efectos varían según cómo seas, la situación, tu experiencia, el público y muchas otras circunstancias. Tú experimentarás uno o varios de estos síntomas, y no serán siempre los mismos en todas las ocasiones.

Aquí va una lista de los más comunes. No te la muestro con ánimo de ponerte más nervioso, sino para que seas consciente del poder que ejerce el cerebro, nuestra mente sobre el cuerpo, la capacidad cognitiva y el comportamiento.

  • Efectos físicos: mareo, náuseas, respiración agitada, aceleración cardíaca, sudor frío, escalofríos, temblor de manos, debilidad de piernas, tensión corporal, dolor de cabeza, trastornos intestinales, necesidad de ir al baño con demasiada frecuencia, sequedad de boca y rubor facial, entre otros. 
  • Efectos psicológicos: pérdida de concentración, quedarse en blanco, confusión de ideas, bloqueo mental, pensamientos pesimistas, autoexigencia excesiva, vergüenza, temor al rechazo, al error, al fracaso y/o al ridículo. 
  • Efectos en el comportamiento: quedarse sin voz, ver borroso, tartamudeo, voz muy aguda, hablar demasiado rápido y bajito, mirar al techo o al suelo, no estarse quieto, movimientos torpes, tics nerviosos, silencios demasiado largos y frecuentes, risa incontrolable…

Visto así, parece normal que uno quiera por todos los medios huir de todo lo que suponga hablar en público, evitarlo al máximo. Incluso hay personas que echan mano de drogas tranquilizantes de todo tipo, legales e ilegales, creyendo que esa es la mejor solución. Pero no lo es, como tampoco lo es pensar que todo el público está desnudo o llevar un bolígrafo en la mano. Por favor, si alguna vez se te ha ocurrido usar alguna de estas técnicas, prométeme que ya vas a dejar de hacerlo; no funcionan y son contraproducentes

Ante tal panorama de síntomas ¿qué imagen proyectas

Todo tu cuerpo, tu voz, tus gestos y movimientos comunican inseguridad (tenlo muy en cuenta porque de la inseguridad nos tenemos que alejar al máximo). Y además también transmites: 

  • Falta de profesionalidad porque no eres capaz de exponer bien el tema.
  • Poca competencia o poco conocimiento del asunto.
  • Timidez excesiva porque no eres capaz de conectar visualmente con el público.
  • Pasividad o antipatía si solo miras a una o dos. 

Está claro, se transmite una imagen negativa, pero se puede aprender a sentir mayor seguridad y trasmitir una imagen profesional, más positiva. ¿Cómo? Aprendiendo la técnica tal y como yo hice.

Todo gran orador fue un mal orador en sus inicios. –Ralph Waldo Emerson-

Por eso escribí mi segundo libro “Habla en Público y Atrévete a Brillar: Claves para Conseguirlo”

Es un libro en el que podrás aprender eficazmente, a través de claves y ejercicios, y de manera amena y cercana, a hablar en público como un auténtico profesional. Podrás aprender a:

  • Estructurar tus mensajes.
  • Usar tu lenguaje corporal y tu voz para convencer, conmover y persuadir con tus discursos.
  • Motivar, enseñar e influir a través de tu manera de comunicar.
  • Podrás, incluso aprender a disfrutar hablando en público.

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