La Magia del Coaching: Autodescubrimiento

21 Jul 2016
Esther Martín
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Voy a empezar por el principio, como no podía ser de otra manera, para ello te contaré la siguiente historia real:

Érase una vez una chica sencilla, sensible y, exteriormente, segura de sí misma. Había hecho en su vida lo que se esperaba de ella: estudió una carrera universitaria, buscó un trabajo, halló unos cuantos, eligió uno, se casó, tuvo un hijo y siguió viviendo una vida normal y tranquila.

Pero la tranquilidad por momentos desaparecía, a veces totalmente, sin causa aparente. Comenzó a sentir un malestar emocional intenso, pero no podía determinar su causa. Siguió viviendo con ese desasosiego esperando que en algún momento desapareciera. Pero nada más lejos: la sensación se fue haciendo algo insoportable. Sus sueños nocturnos delataban lo que por el día ocultaba detrás de una débil gesto de alegría y satisfacción.

Pese a que sus sueños avisaban de que algo estaba sucediendo, decidió seguir adelante sin pararse a pensar demasiado. Entonces su cuerpo comenzó a hablar con fuertes dolores de estómago y una pérdida constante y considerable de peso. La vida le estaba agitando, cual envase a presión; le estaba dando golpecitos en la espalda para que tomara consciencia de su situación, para que reaccionara.

Por fin, cuando la situación se tornó realmente insoportable, hizo un alto en el camino y reaccionó.

Se dio cuenta que su cuerpo declamaba lo que ni ella misma quería ver. Estaba descontenta con su vida. Su mundo no estaba siendo como esperaba. Parecía que tenía todo, pero faltaba algo importante: su existencia carecía, en cierta medida, de sentido vital (pero eso ella aún no lo sabía).

Reconocía que no estaba disfrutando de su vida y que no se sentía plena, ni realmente feliz (aunque tampoco infeliz por completo). Supo que había llegado la ocasión de no negar la evidencia y de comprender el “para qué” de todo aquello. La vida le estaba avisando de algo, el reto fue saber de qué.

Comenzó a escuchar los mensajes sutiles que le estaba enviando su propio cuerpo y a vislumbrar que necesitaba hacer cambios en su vida.

¿Qué me está queriendo decir mi propio cuerpo? Descubrió que el origen de todo aquello era una advertencia que su sabio interior hacía para que comenzara a vivir la vida desde la alegría, la felicidad, el control, la satisfacción y la armonía.

Ya no servía hacer siempre lo mismo, ya no valía seguir viviendo una existencia “normal” carente de sentido para ella. La vida le había “abofeteado” para que actuara y moviera ficha y no podía quedarse parada tras semejante hallazgo.

Se aproximaba el momento de cambiar, de crecer y evolucionar, no obstante, antes de todo eso debía hacerse las preguntas adecuadas.

¿Qué quería hacer con su vida? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué quería realmente? ¿Qué necesitaba cambiar para vivir con mayor satisfacción? ¿Quién quería ser? ¿Quién era?

Había llegado la hora de su propio descubrimiento.

Afortunadamente tropezó con un Proceso de Coaching que le acompañó a descubrirse a sí misma y a encontrar las preguntas y algunas respuestas.

El Coaching creó en ella un estado de consciencia que, desde entonces, le acompaña. El Coaching le ayudó en encontrar lo que, sin saberlo entonces, necesitaba.

Tales hallazgos marcaron la diferencia en su vida. Retomó la ilusión y las ganas de vivir desde una perspectiva mucho más positiva y esperanzadora.

La magia del Coaching surtió efecto. Los beneficios no se hicieron esperar:

  • Identificó lo que le molestaba.
  • Identificó lo que le quitaba energía.
  • Empezó a poner límites.
  • Comenzó a decir “no” con más frecuencia y a pedir ayuda con más frecuencia.
  • Identificó los pensamientos que le hacían daño o le causaban malestar y aprendió a controlarlos.
  • Comenzó a gestionar mejor las emociones: a reconocerlas, observarlas y aceptarlas.
  • Comenzó a deshacerse de creencias que limitaban su desempeño.
  • Se dio cuenta de cuáles eran sus valores fundamentales y comenzó a vivir en consonancia con ellos.
  • Identificó lo que no le gustaba. Se alejó de personas, situaciones y hábitos que no aportaban nada bueno a su vida.
  • Aprendió a perdonar liberándose de un gran peso.
  • Comenzó a identificar sus fortalezas y sus debilidades, así como sus preferencias y deseos.
  • Se replanteó su vida y tomó las riendas como nunca antes.
  • Identificó lo que no quería en su vida.
  • Empezó a diseñar su vida ideal.
  • Experimentó el poder del agradecimiento.
  • Tomó consciencia de su capacidad creadora y empezó a plantearse retos y objetivos.
  • Comenzó a confiar más en ella.
  • Tomó riesgos y comenzó a hacer pruebas.
  • Empezó a escucharse y a comprenderse más y mejor.
  • Comenzó un profundo cambio interior. Empezó a “ver con otros ojos”.
  • Encontró paz y equilibrio.

Actualmente se siente feliz y agradecida tras haber descubierto su propósito vital. Vive su vida con mayor entusiasmo, alegría y se deja llevar por su intuición. No obstante, sabe que el viaje hacia dentro de sí misma no ha terminado todavía…

…Sigue creando su ideal de vida, con los pies en el suelo y los sueños como guía…

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