Crisis del coronavirus: Actitud positiva y recomendaciones para soportar el confinamiento

30 Mar 2020
Esther Martín
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Estamos viviendo una situación que meses atrás jamás hubiéramos imaginado. ¿Quién nos hubiera dicho que la Semana Santa la íbamos a pasar confinados en casa, que no podríamos salir ni para ir a trabajar o que veríamos morir por un virus a miles de personas en todo el mundo, entre ellos, conocidos, amigos y familiares. Parece una pesadilla propia de las películas de ciencia ficción. Pero no es ficción, es la pura realidad. 

Vivimos atónitos una situación sin precedentes. Los más afortunados somos meros espectadores y podemos ver los toros desde la barrera, a gusto en casa, mientras que otros se juegan la vida por salvar la nuestra.

En esta crisis que estamos viviendo hay de todo. Quien frente a la adversidad saca lo mejor de sí mismo y se convierte en su «mejor versión», animando y ayudando a otros y mostrando absoluta solidaridad de distintas maneras. Pero también esta crisis está sacando lo peor de algunas personas, quizás porque no saben lo que estoy a punto de contar.

La felicidad es una actitud. O nos hacemos miserables, o felices y fuertes. La cantidad de trabajo es el mismo.

Como siempre en la vida podemos elegir. Podemos hacer una lectura absolutamente negativa de lo que acontece y malgastar todo nuestro tiempo y energía preocupándonos por todo, estando de mal humor y contagiando a los demás con nuestra actitud negativa, catastrofista y tóxica.

O podemos elegir sentirnos responsables y positivos, y no dejar que las circunstancias externas condicionen nuestros niveles de felicidad y de bienestar.

Afortunadamente, la psicología positiva ha demostrado que las circunstancias externas no son capaces de variar más allá de un 15-20 por ciento nuestros niveles de felicidad. Cuando elegimos deliberadamente una actitud responsable y positiva, cada día importan menos las circunstancias externas que escapan a nuestro control. El ambiente, y todo lo que en él acontece, pasa a un segundo plano y aprendemos a vivir con lo que hay, sin que eso arrebate nuestra sensación subjetiva de bienestar y paz.

Afortunadamente, esto no es una opinión personal. Los últimos estudios en psicología positiva y sabios de todos lo tiempos, como Aristóteles, Confucio y Buda, aseveran que el 80-85 por ciento de la felicidad de una persona no depende de las circunstancias, sino solo de uno mismo.

Está en nuestras manos hacer de nuestra existencia algo insoportable o dotarla de sentido. Dentro de uno mismo están todos los recursos para hacerlo. Tenemos que elegir conscientemente qué queremos y para ese fin usar nuestros pensamientos, nuestra actitud, emociones, acciones, decisiones, hábitos y comportamientos y perseverar con esperanza.

Esto también pasará.

La vida está en tus manos, querido lector. Tú decides si quieres usar tus emociones positivas tales como la alegría, la ilusión y la resilencia para construir y crecer personalmente, o para destruirte. Tú decides si te quieres realizar, hacer el bien y transformarte en tu «mejor versión» o amargarte la vida, viviendo estresado, agobiado y deprimido.

Tú puedes elegir hacer una interpretación negativa de lo que acontece o una lectura positiva. La repercusión que tenga tu elección en tu vida será automática. El rumbo positivo o negativo que tome tu existencia y tu destino será la consecuencia directa de esa elección.

Hay personas que siempre esperan lo peor, que hacen una visualización negativa de su futuro con la intención de prepararse para todo lo malo que está por venir. Esto es un grave error. Si siempre esperas cosas malas y lo peor de esta crisis, con la intención de estar preparado para cuando llegue, lo que están haciendo es proporcionarte a ti mismo ansiedad, angustia y desesperación. Sentimientos y emociones negativas que tendrán una repercusión negativa en tu salud física, mental y emocional, y si me apuras, social.

Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud.

Con esta actitud propicias que lo malo se acerque a ti cada vez más, tu mente es como un potente imán, lo semejante atrae lo  semejante y aquellas imágenes que generas en tu mente y que acompañas con emoción, son susceptibles de aparecer en tu realidad. Además, tu mente no distingue entre realidad y ficción, si lo ves en tu mente, lo vives como algo real. De verdad, ¿sufrir por sufrir? Si tienes la suerte de no tener que estar luchando la batalla contra el coronavirus en la primera línea, deja el sufrimiento y la angustia para aquellos que no tienen otra opción

La buena noticia es que también sucede al contrario. Si tienes el coraje de esperar lo mejor, de adoptar una actitud mental positiva, si tiendes al optimismo consciente, con mayor facilidad tendrás emociones positivas y experiencias mucho más reconfortantes que las personas negativas, a las que parece que les persigue la mala suerte… y el mal humor.

Cada uno crea su buena o su mala suerte.

Te salvará de esta crisis tu fortaleza mental y aferrarte a pensamientos positivos, interpretando esta situación como una oportunidad para, cuanto menos, crecer interiormente y cuidar tu vida, tu futuro y tu destino.

Nadie puede cambiar sus circunstancias, pero sí puedes mostrar una actitud más positiva y convertir esta adversidad, a la que asistimos desconcertados, en una oportunidad. ¿Oportunidad? ¿De qué? – Te preguntarás. Entiendo tu pregunta, porque sé que puede parecer una paradoja, sin embargo cada problema es la ocasión perfecta para convertirnos en mejores personas, pero no solo eso, nos ofrece la oportunidad de revelar de qué estamos hechos, quiénes somos realmente, cuál es nuestro propósito en este mundo y qué sentido queremos dar a nuestra existencia. 

Creo que no existe una manera mejor de encajar los reveses de la vida que entendiendo que la adversidad tiene el don de despertar talentos que en la comodidad hubieran permanecido dormidos; tiene el don, ni más ni menos, de hacernos brillar haciendo honor a ese grandioso ser que en realidad somos. Pregúntate ¿qué quieres lograr durante este tiempo? ¿Quién eliges ser en esta crisis? Y no ceses hasta que encuentres las respuestas.

Y ahora, si te apetece seguir leyendo, aprovecho para darte algunas recomendaciones para ser feliz a pesar de todo:

Identifica tus emociones

Si estas son negativas, procura identificar qué pensamientos las han originado. Puedes escribirlo, deshacerte de esos pensamientos negativos, desdramatizar, relativizar y generar otros pensamientos más positivos. Ordena a tu mente que te los vaya ofreciendo, poco a poco podrás pasar a tener mejores pensamientos y tus emociones positivas serán el reflejo de los mismos.

Expresa tus emociones con asertividad

Sentir es algo inherente al ser humano. Si te sientes mal exprésalo procurando descargarte de ese malestar en el momento adecuado y de la manera más asertiva posible. Si no lo expresas, la emoción tenderá a buscar el camino para expresarse y puede que no sea el adecuado. Contarlo te ayudará a desahogarte para después encontrarte mejor. 

Practica yoga, taichi o mindfulness 

De esta manera podrás cortar con la cadena de pensamientos negativos y movilizar energías positivas. En Internet y en redes sociales hay profesionales que ofrecen de manera gratuita sus servicios. Practica con ellos.

Genera nuevas rutinas positivas

Cada mañana escribe unas cuantas tareas en las que vas a enfocarte ese día. Sé realista, que sea algo que puedas hacer durante el confinamiento y que dote de sentido a ese día.

Elabora un plan para cada jornada

Haz una lista o un plan con actividades que te permitan cuidar áreas importantes como la salud, la familia, el ocio y el crecimiento personal y profesional. 

Da lo mejor de ti a tu familia

Hazlo generando buen humor, alegría, amor y bondad a tu alrededor, con bromas y buena vibra en general. Sonríe a los tuyos y emite comentarios positivos, alabanzas o halagos a los que más quieres.

Cuídate

Cuida tu imagen, tu higiene, tu alimentación y encuentra el equilibrio entre el tiempo de descanso y actividad. Aunque estés en casa puedes hacer ejercicio y actividad física de distintas maneras. Usa tu ingenio o recurre a Internet.

Haz planes para cuando todo pase

Imagina y visualiza todo aquello que harás y anótalo, poniendo fechas para cada actividad: qué ciudades visitar, qué espectáculos ver, a qué restaurantes ir… Lo que te apetezca hacer de verdad.

Selecciona lo que ves en la televisión

Evita la sobreexposición a la información negativa sobre la crisis del coronavirus. Desconecta de lo que no te proporcione buena vibra. No necesitas estar constantemente alimentando tu mente con miedo y preocupación. Es mejor que busques películas o espacios de humor, de risa, alegres y de esperanza. Hoy en día es posible encontrar espacios de este tipo.

Escucha música

La música es un agente transformador a nivel psicológico. Las vibraciones musicales ponen en movimiento el campo energético ambiental e inciden en los niveles energéticos sutiles de las personas. La música puede cambiar tu estado emocional, mental y físico. Si estás triste escucha música, si no quieres ponerte triste, escucha música alegre y optimista.

Realiza trabajos manuales

Coser, hacer bricolaje, cocinar, dibujar, colorear, modelar arcilla o plastilina… Si tienes niños pequeños, hazlo con ellos y comparte espacios creativos en familia. Se pondrán muy contentos y pasaréis unas horas extraordinarias. 

Abraza, besa, acaricia, toca

No necesitas un motivo para hacerlo y os proporcionará beneficios incalculables, entre ellos tendencia al optimismo, a la alegría, entusiasmo, felicidad y ganas de vivir, liberación de endorfinas, adrenalina, regulación de la tensión arterial…

Lee, aprende y aprovecha el tiempo para desarrollar alguna habilidad

¿Cuántas veces en el pasado has dicho «si tuviera tiempo para desarrollar tal cosa»? Bien, ahora tienes tiempo de sobra. Elige cómo aprovecharlo. No mates el tiempo, úsalo sabiamente.

Llama a tus familiares y amigos

Haz videoconferencias, mantén el contacto con las personas importantes de tu vida. La familia y los amigos son pilares que sustentan nuestra vida. Como han constatado cientos de estudios, el contacto con ellos influye de forma determinante en nuestro bienestar psicológico.

Sé feliz a pesar de todo

No por estar triste vas a arreglar ninguna desgracia.

Y esto ha sido todo. Aquí termina uno de mis post más personales, repleto de reflexiones y algo de crítica, pero también de optimismo. Tú creas tu vida al margen de las circunstancias. No permitas que esta contingencia te aleje de una vida mejor y de un destino más favorable.

El pájaro no canta porque está alegre, sino que está alegre porque canta.

Y para terminar te dejo esta pregunta para reflexionar: En esta crisis ¿Te gustaría compartir tu tiempo con alguien como tú?

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4 comentarios

  • Mariví dice:

    Gracias Esther!!! Que buen artículo para levantar el ánimo en días grises como hoy, en tantos días en casa es lo que tiene tendremos días de bajón pero tu nos haces ver la luz, me ha encantado!!!

  • Chema dice:

    Muy bueno el artículo, en tu línea de cómo tratar los temas de forma clara, sencilla y directa…..y no sabía lo que era la resiliencia…..
    Me ha gustado eso de ” la mejor versión de uno mismo “.
    Muy buenos los consejos cuales…..
    Sigue asi

  • Esther Martín dice:

    Muchas gracias Mariví! Me alegra que te haya gustado. Necesitamos ver la luz, como dices, aunque también es normal que nos agobiemos o estemos tristes por la situación actual que estamos viviendo. En todo caso, identifiquemos y expresemos nuestras emociones, eso nos ayudará a dar sentido a lo que está pasando y cómo lo estamos viviendo. Un abrazo.

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