Cómo vender con éxito un producto o servicio

28 Jul 2016
Esther Martín
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¿Necesitas saber vender para tener éxito en tu trabajo o negocio? ¿Eres un profesional que vende productos y/o servicios? ¿Necesitas saber venderte porque quieres un puesto de trabajo mejor? ¿Quieres que escuchen tu propuesta comercial?

Seas el profesional que seas, es necesario que sepas vender para tener éxito (en tu negocio, en tu trabajo e incluso en tu vida personal)

Vamos a quid de la cuestión: ¿Sabes cuáles son las características de un vendedor exitoso? Vas a sorprenderte, porque quizá estás pensando en temas complicados o en sofisticadas técnicas de marketing…

Para vender con éxito hay que:

  • Demostrar confianza.
  • Poner entusiasmo.
  • Demostrar empatía.
  • Transmitir fortaleza.
  • Tener paciencia.

Pero en este artículo quiero hablarte del fundamental. Algo sin lo cual no podrías convertirte en el vendedor exitoso que quieres o necesitas ser: demostrar confianza.

Para ser un buen vendedor, los demás tienen que percibir seguridad y confianza. Básico ¿verdad?

Los posibles clientes, y las personas en general, reaccionarán a ti tal y como tú te percibas a ti mismo. Es decir, siempre y cuando tú confíes en ti, los clientes también lo harán. Pero no al revés.

Recuerda lo siguiente: Si crees en ti, los demás también lo harán. Así se simple. Si te respetas, los demás también lo harán.

Por eso, confiar en uno mismo, creer en uno mismo es esencial.

Y al contrario:

Si no crees en ti, los demás tampoco lo harán. Si no te escuchas a ti mismo, los demás tampoco lo harán. Si no te respetas a ti mismo, los demás tampoco…

La comunicación no verbal también juega un papel fundamental. Al comunicarnos con los demás podemos demostrar coherencia o incoherencia. En otras palabras, nuestro cuerpo, energía o tono de voz pueden delatar nuestra falta de confianza.

Esto será percibido por el cliente como una falta de coherencia por parte del vendedor: entre lo que “me quiere vender” y lo que su cuerpo expresa.

Con tus palabras puedes decir lo que quieras, hablar “las mil maravillas” del producto o servicio que ofreces al cliente (o de ti mismo). Pero, si todo tu ser no acompaña ese mensaje verbal, no hay mucho que hacer.

Tus gestos te delatan si no confías, si te sientes inseguro, si crees que no puedes.

Cuando comunicamos cualquier mensaje, la información que le llega al receptor es un 7% lo que decimos y un 93% cómo lo decimos. Es decir, lo que transmitimos con el cuerpo, gestos, postura, movimiento y el tono de la voz tiene mucho más peso que lo que expresamos solo con las palabras.

¿Cómo podemos entonces obtener esa coherencia necesaria para vender? ¿Cómo podemos transmitir confianza a un cliente? ¿Cómo podemos lograr que escuche la propuesta?

Solo hay un camino posible: Confía en ti. Cree que ti. Es cuestión de elección y de actitud: Comienza a creer en ti.

No podemos esperar a que otros lo hagan por nosotros. Como siempre, el cambio viene de dentro: cree en ti y los demás también lo harán.

Ahora te preguntarás: ¿Cómo puedo creer y confiar más en mí mismo?

Claves para creer y confiar más en uno mismo

Escúchate y ponte siempre en primer lugar.

No es egoísmo, es amor propio. Atiende tus propias necesidades; escúchate y pregúntate ¿Qué quiero yo?

Cuanto más te escuches y más te atiendas, más te escucharán y atenderán los demás.

Valórate como la gran persona que eres. Para ello comienza por amarte a ti mismo. Ese es el primer paso.

Vigila tu diálogo interno y si es necesario, cambia el sistema de creencias sobre ti mismo.

¿Qué te dices a ti mismo?

Lo mejor es decirte que eres bueno, que eres un gran vendedor, una brillante persona. Créelo, porque ¡es real!. Eres una persona única y especial. ¡Enorme y genial! Debes identificarte con la grandeza que te caracteriza y así manifestarás un mundo acorde a tus creencias.

Acéptate tal y como eres.

Acepta tus virtudes, tus dones, tus fortalezas, tu luz. También acepta tus zonas grises, tus puntos débiles, tu talón de Aquiles… Acepta tus aspectos buenos y tus aspectos malos. Quiérete tal y como eres.

No quiero decir que intentes ser perfecto, la perfección no existe. Además intentar ser perfecto solo te llevará a la frustración o la desesperación y será un escape de energía innecesario.

No te sientas culpable por tener un mal día, no te “machaques”, no te castigues. Tener un mal día en el trabajo no significa tanto. No te quedes anclado en eso.

Me encantaría que comenzases a aplicar estas simples, pero poderosas, recomendaciones. Quizá ya las sabías, pero no está de más recordar lo grandes que somos.

Poco a poco lo irás integrando en tu ser y el mundo responderá. Hazlo sin presionarte, sin esfuerzo, poco a poco. Y disfruta…

Cree en ti, confía en ti …Y finalmente atraerás los resultados positivos que esperas…

 

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