Cómo usar la información que nos brindan las emociones

25 Mar 2020
Esther Martín
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¿Qué son las emociones?

Las emociones son alteraciones del ánimo intensas y pasajeras, agradables o penosas. Suelen ir acompañadas de cierta conmoción somática y son la respuesta que el cuerpo ofrece a las circunstancias que acontecen, los eventos del día a día y también de estímulos internos, como pueden ser nuestros pensamientos y monólogo interno.

El entendimiento de nuestras emociones y las de los demás y la regulación de nuestro comportamiento es clave a la hora de relacionarnos con otros individuos.

Hay quien piensa que las emociones no sirven para nada y que incluso pueden molestar a la hora de tomar decisiones importantes, pero nada más lejos de la realidad. Las emociones ofrecen al cerebro, y a nosotros mismos, información útil y valiosa que nos ayuda a tomar mejores decisiones, ajustar nuestras planes y reorientar nuestra vida si es necesario.

No es preciso evitar las emociones, sino aceptarlas tal y como son, porque son parte de la vida.

El GPS emocional

A menudo me encuentro a personas que viven al margen de sus emociones, que las ignoran o reprimen, o no saben expresarlas adecuadamente, no son asertivos emocionalmente y no saben decir lo que les pasa, la emoción que sienten, con autenticidad y honestidad, y de la manera adecuada y en el momento preciso.

La emoción constituye un elemento inherente al ser humano. Sentir sentimos todos. Las emociones son un equipamiento de serie que llevamos incorporado de siempre y es inevitable sentir y actuar desde una emoción, sea esta consciente o inconsciente. Cuando negamos lo que sentimos, o cuando no somos conscientes de la emoción, perdemos la oportunidad de usar la información que nos brinda, y con ello limitamos nuestro propio autoconocimiento y la comprensión de mi propio comportamiento o reacción.

Por eso hoy quiero hablarte de las emociones, para que aprendas a usarlas y te ayuden a trazar tu propio camino, tomar mejores decisiones, reconocer qué cosas son verdaderamente importantes para ti, manejarlas en general y desengancharte de emociones destructivas y tóxicas.

Aunque socialmente pueda parecer que unas emociones son positivas y otras negativas, si las tenemos es porque todas son adaptativas y cumplen una función de supervivencia.

Ahora te invito a que tomes nota, y esas notas las lleves siempre contigo hasta que aprendas qué hacer con cada emoción en cada momento y qué preguntas hacerte  al respecto.

Tristeza

La tristeza puede ir desde la depresión y la apatía hasta la esperanza y las ganas de soñar. Nos da información sobre aquello que es importante en nuestra vida. Aparece cuando perdemos algo, cuando vivimos o prevemos una pérdida y también cuando los valores se tambalean, cuando los descuidamos y no actuamos en coherencia con quiénes somos.

Ahora estate atento: cuando te sientas triste y no sepas qué sucede, siéntate, toma unas respiraciones profundas y pregúntate:

  • ¿Qué aspecto importante de mi vida estoy descuidando? 
  • ¿Qué estoy perdiendo o puedo llegar a perder?
  • ¿Qué es lo que no permite estar alegre?
  • ¿Qué necesitaría para sentirme más feliz?

Alegría

La alegría puede ir desde la euforia hasta el entusiasmo, la plenitud y la realización. Nos informa de lo que sí tenemos en nuestra vida y de lo que queremos. Nos hace disfrutar. Es una emoción muy placentera que además nos hace mantenernos más jóvenes y con energía.

Es una emoción que nos anima a las acción y tiene que ver con nuestros deseos. Nos mueve a comprometernos. Algunas preguntas para la alegría:

  • ¿Qué quiero mantener de lo que me está sucediendo?
  • ¿Qué quiero repetir de lo que estoy viviendo?
  • ¿Cómo puedo tener más de esto en mi vida?.

Ira y enfado

Puede ir desde la rabia, el rencor y la intolerancia hasta la firmeza y el coraje. El enfado y la ira tiene que ver con la sensación de injusticia y puede ayudar a defender con asertividad lo que consideramos nuestro o justo.

Estar enfadado nos da información sobre hasta dónde pueden llegar los demás y nos ayuda a entender dónde están nuestros límites, y a ponerlos. Nos ayuda a ponernos en nuestro sitio. Sin embargo es una emoción tóxica de la que nos tenemos que saber desenganchar. Al final de este artículo te daré unas pautas muy sencillas para que puedas hacerlo y no dañar tu cerebro y organismo con la ira.

A la única persona a la que le afectan negativamente la ira y el resentimiento es a ti mismo.

Muchas personas no registran la ira, han aprendido a no enfadarse y por eso, no saben dónde están sus límites y tienen dificultades para decir “no” a los demás. El primer paso para ser asertivos y lograr que los demás nos respeten es identificar qué cosas nos enfadan.

Cuando estés enfadado o rabioso, pregúntate:

  • ¿Qué ha sucedido que no quería?
  • ¿Qué límites he o han sobrepasado?
  • ¿Cómo me sentiría más relajado en esa situación?
  • ¿Qué necesito para calmar mi ansiedad?
  • ¿Qué tendría que desaparecer o aparecer en mi vida para poder sentir paz mental?

Asco

Nos informa de que hay algo que no se adapta a nuestros gustos o preferencias o es peligroso para la salud.

Sorpresa

Nos informa de un cambio repentino, algo inesperado.

Cuando aceptamos las emociones tal y como son, nuestro nivel de ansiedad y de estrés emocional desciende. Este es el camino hacia el bienestar personal.

Auto-regulación emocional

La auto-regulación emocional es la capacidad de responder de manera consciente (no automática) a los acontecimientos. Es lo contrario de reaccionar de manera impulsiva, sin analizar las causas y consecuencias, sin que intervenga la consciencia y la parte más racional de nuestro cerebro.

La auto-regulación no es un proceso fácil porque las emociones llevan consigo elevada carga energética que nos impulsa a actuar lo antes posible, para liberarnos de ella. Aprenderlo requiere un nivel elevado de compromiso y paciencia.

Nos permite pensar mejor y controlar las emociones para no dejarse llevar por los impulsos.

Vamos a ver qué pasos hay que dar para hacer bien el proceso y liberarnos de las emociones tóxicas, como la ira o la rabia.

Pasos para una correcta auto-regulación emocional

  1. Darse cuenta de lo que nos está pasando a nivel emocional y poner un nombre exacto a la emoción que sientes. En el caso de la ira puede ser: rabia, enojo, resentimiento, furia, exasperación, indignación, irritabilidad, hostilidad, violencia, odio…
  2. Sostener la emoción, sin pretender cambiar nada. Aceptar cómo nos sentimos y en qué parte del cuerpo lo sentimos, identificando dónde sientes con intensidad esa emoción. Puede ser en la cabeza, la nuca, en el estómago…
  3. En el caso de que la intensidad de la emoción sea muy elevada, procura hacer algo de ejercicio para acelerar tu corazón y lograr que la oxitocina generada te ayude a bajar la intensidad de la emoción y te puedas deshacer de ella. Por ejemplo, puedes caminar deprisa durante 15 minutos.
  4. Gestionar y dar una respuesta adecuada a la situación. En función de lo que quieras conseguir o evitar, da una respuesta a la situación. Esta respuesta no tiene por qué ser actuar en el momento, puede ser también tomar la decisión de actuar al día siguiente cuando hayas podido pensar con tranquilidad.

Regular las emociones propias es beneficioso para lograr nuestra felicidad y nuestra paz interior.

Espero que esta información sea útil y te ayude a conocerte mejor, a gestionar y comprender mejor las emociones, sentirte a gusto contigo mismo, pese a lo que sientas en cada momento, y potenciar tu inteligencia emocional.

 

 

 

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