Cómo generar ambientes óptimos de trabajo en las empresas

22 Jun 2020
Esther Martín
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Es absolutamente deseable procurar un ambiente óptimo de trabajo. Esto es beneficioso tanto para los propios trabajadores como para la empresa que verá aumentar sus ventas y beneficios.

Las organizaciones que deseen mejorar sus resultados y sobresalir deben alejarse de actitudes y comportamientos negativos y perjudiciales como son las broncas, la ridiculización, la infravaloración, el desprecio, la indiferencia, el egoísmo, la falta de amabilidad, la conflictividad, la actitud negativa, evasión de responsabilidades, la desmotivación, la descoordinación, la falta de comunicación…

Además deben procurar que todos y cada uno de sus colaboradores, independientemente de su cargo, experimenten serenidad, paz y armonía, requisito indispensable para que facultades como la atención, la concentración, la memoria, la empatía y la regulación emocional funcionen adecuadamente.

Potenciar este tipo de habilidades y capacidades dará como resultado mayor productividad, mejor desempeño en general y mejor imagen empresarial.

Puede ser que al leer este artículo tengas la sensación de que lo que te cuento es demasiado utópico. Lo entiendo, yo misma he trabajado en entornos laborales que se alejaban demasiado de lo que te propongo a continuación. Pero en el fondo sabía que otra realidad era posible. Por eso me dedico al coaching empresarial con tanta pasión, porque yo misma he visto cómo se mermaban mis capacidades y habilidades al sentirme bajo presión, en climas absolutamente tóxicos y conflictivos.

Pues bien, me gustaría contarte qué se puede hacer para que el clima laboral sea excelente, es decir, que sea un ambiente en el que se promueva la satisfacción y la alegría de las personas, así como la orientación y compromiso hacia el logro de objetivos.

Liderazgo real

Un aspecto a cuidar es que el liderazgo se ejerza de manera adecuada, alejarse de aquel tipo de supervisión que se basaba en el uso del miedo como método de control. Una supervisión más propia de los capataces de antaño que bloqueaba a su gente y no les dejaba avanzar.

Diversas investigaciones han constatado que las amenazas y el miedo produce que los empleados oculten datos, problemas, tengan dificultades para tomar decisiones, sean menos productivos y sean menos leales a la empresa.

Las organizaciones están descubriendo que el estilo tradicional de dirección de «orden, control y mando» ya no es efectivo en el entorno actual, que requiere respuestas rápidas, creatividad, desbloqueo de la resistencia personal, rendimiento y esfuerzo individual para mantenerse competitivo.

Buenas relaciones

Es fundamental fomentar la buena relación entre los supervisores y las personas que tienen a su cargo para facilitar el buen clima y el éxito organizacional.

Una investigación reciente indica que lo que determina la productividad y lealtad de un empleado no es el sueldo, u otras ventajas y beneficios, sino la calidad de la relación entre el empleado y su supervisor directo.

La calidad de esta relación aumenta cuando el empleado tiene un supervisor directo que:

  • Tiene expectativas positivas para el empleado.
  • Comunica dichas expectativas de manera clara y consistente.
  • Se preocupa por el empleado como persona.
  • Valora sus capacidades y habilidades individuales.
  • Le inspira confianza.
  • Le involucra en sus propias decisiones y destino empresarial.
  • Apoya a su crecimiento y desarrollo.

Otros aspectos y condiciones

Además, es deseable que la organización facilite los siguientes aspectos y condiciones:

  • Que el personal sepa lo que la empresa quiere que se haga, lo que se espera de ellos, para que se alineen con los valores, objetivos y visión de la empresa.
  • Que los colaboradores se sientan partícipes de la empresa, lo que supone que sean tomados en cuenta.
  • Que reciban un trato empático, de manera que se establezcan sinergias y colaboraciones.
  • Que se establezcan objetivos realistas y planes de acción para su logro, sin ejercer una presión excesiva que ahogue el flujo de energía.
  • Que los horarios de trabajo sean equilibrados, para que el trabajador pueda dedicar tiempo a la familia y el ocio.
  • Que se facilite formación para que puedan adquirir las competencias adecuadas en función de las necesidades de desempeño, alineadas con los objetivos empresariales.
  • Que exista un sistema de recompensa y se reconozca el esfuerzo y la dedicación para el logro
  • Que haya un sistemas de salarios dignos y motivadores.
  • Que se distribuyan las cargas de trabajo de manera manejable.
  • Que se proporcione feedback frecuente sobre el desempeño.
  • Que se potencie el desarrollo personal y profesional mediante coaching.
  • Que se fomente la comunicación respetuosa a través y la escucha activa.
  • Que se cuide el lugar de trabajo, atendiendo a la ergonomía del mobiliario, facilitar una buena iluminación y temperatura.
  • Que se cuide la salud física y mental promoviendo la salud preventiva, el entrenamiento en el manejo del estrés, resolución de conflictos, comunicación asertiva, la inteligencia emocional y la resiliencia.

En general las personas nos sentimos motivadas cuando a nuestro alrededor predominan comportamientos como el agradecimiento, el reconocimiento, la empatía y la confianza.

Un trabajador feliz es más productivo

Afortunadamente cada día más empresas saben que un trabajador feliz rinde más, es mucho más productivo, sabe trabajar en equipo, permanece más tiempo en sus tareas, tiene un 65 %  más de energía, es más creativo y flexible, adopta actitudes deseables y positivas y su vinculación y compromiso con la empresa es mayor.

La felicidad de las personas que conforman una empresa determinan el éxito de la misma.

Si deseas promover un clima laboral óptimo, conseguir un ambiento más productivo y positivo, debes ayudar a tus colaboradores a adquirir conocimientos y habilidades y a adoptar actitudes que lo favorezcan, para ello deben entrenar y aprender:

  • Cómo gestionar el estrés.
  • Cómo gestionar las emociones negativas y la impulsividad.
  • Cómo organizar su tiempo, prioridades y tareas para la consecución de los objetivos.
  • Cómo comunicarse de manera asertiva con el resto del equipo para favorecer la confianza y la colaboración.
  • Cómo tratar los conflictos y problemas con actitud positiva y una mente calmada.
  • Cómo conseguir metas grandes y retadoras.
  • Cómo tomar buenas decisiones y delegar con eficacia.
  • Cómo mantener la motivación y la fuerza de voluntad.

El trabajo en equipo es la capacidad de trabajar juntos hacia una visión común. La capacidad de dirigir los logros individuales hacia los objetivos de la organización. Es el combustible que permite que la gente normal logre resultados poco comunes. Andrew Carnegie.

Si crees que necesitas ayuda, tengo amplia experiencia al respecto y puedes contar conmigo.

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