7 tips para ser un buen emprendedor

14 Mar 2017
Esther Martín
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Matarse cuarenta horas, o más, a la semana en un puesto de trabajo que no te apasiona, o que incluso odias, no me parece lo más acertado si lo que pretendes es ser realmente feliz.

Entiendo que para algunas personas sea su particular filosofía de vida. Pero ese esfuerzo desmesurado, y el sacrificio que supone dedicar tanto tiempo a hacer algo que no te gusta, no creo que sean los ideales a los que deberíamos tender.

Desafortunadamente, todavía sobrevive la creencia de que “el sacrificio es una virtud”. Creo que es urgente revisar ese concepto porque más que una virtud, a mí me parece una tortura. En algunos casos es también, por paradójico que parezca, señal de falta de imaginación y falta de creatividad.

Si somos tan trabajadores, ¿por qué no usar parte de ese esfuerzo, energía y tiempo a buscar algo que nos guste de verdad? Sinceramente creo que no estamos acostumbrados a utilizar el ingenio, ni a ser creativos. Sin embargo, no creo que sea por falta de tiempo, más bien es por pura pereza o por no estar acostumbrados escuchar nuestro corazón.

Como emprendedora afirmo rotundamente que para emprender con éxito debemos aceptar un reto:

el de conocerse a uno mismo, buscar y encontrar algo que te encante hacer, de manera que el trabajo -que en ocasiones es duro- se convierta en una labor estimulante, motivadora e, incluso, divertida. Ya no estaríamos hablando de sacrificio, sino de deleite, compromiso, pasión y motivación.

Es cierto que todos asistimos atónitos a una realidad de la que, a veces, querríamos escapar. Pero no se trata de huir, más bien es cuestión de aceptar que el mundo laboral ha cambiado.

Nuestros padres no tuvieron dificultades para encontrar trabajo por cuenta ajena, pero actualmente es, a menudo, complicado encontrar el trabajo adecuado. Por ello creo que lo mejor es crearlo.

Desarrollar tu propio negocio es apasionante, no digo que sea fácil, pero te ofrece la posibilidad de desarrollar todo tu potencial e incluso desarrollar tu propia personalidad. Y a eso yo lo llamo ¡libertad!

Sin embargo, son muchas la personas que en estos momentos piensan que la solución a esta desastrosa situación está fuera de ellos mismos. Consideran que este “desastre”debe ser resuelto por un político nuevo, o más joven, o tal vez un nuevo partido. No desestimo tal solución en absoluto, ni es mi pretensión hablar de política en este artículo. Lo que realmente quiero denunciar es que son pocas las personas que piensan que la solución a la elevada tasa de paro que reina en nuestro país sea el emprendimiento (con conocimiento).

Afortunadamente, en los últimos meses estoy oyendo hablar de centros educativos que forman a sus alumnos para que tengan una mentalidad emprendedora. Eso me satisface enormemente, porque considero que es la mejor opción para, entre todos, empezar a resurgir de nuestras cenizas y comenzar a dar forma y consistencia al débil tejido empresarial que existe en nuestro país, sobre todo en determinadas zonas. Y cuando digo entre todos, me refiero a ciudadanos de a pie y políticos (todos debemos hacer un cambio de mentalidad y facilitar ese cambio que creo que es una solución factible).

Por eso estoy escribiendo estas líneas; y por eso di una conferencia hace poco, porque creo que despertar el espíritu emprendedor entre los jóvenes y personas desempleadas en general, es el primer ladrillo que debemos poner si queremos desengrosar la lista del paro y devolver la ilusión a los jóvenes y no tan jóvenes. Dejemos de ver el emprendimiento como algo difícil, caótico o imposible.

Soy emprendedora porque sé que a través del emprendimiento es posible abrirse puertas hacia el éxito.

Creo que emprender es el mejor camino para hacer los sueños realidad. Emprender es liderar tu vida. Ser emprendedor es convertirse en un ser extraordinario que tiene un mensaje que comunicar al mundo. Emprendedor es aquella persona que ha decidido soñar en grande (y empezar en pequeño), porque sabe que tiene una misión que cumplir.

Los emprendedores tenemos claro y creemos que no se necesita solo dinero para hacer realidad lo que realmente se quiere. Ser emprendedor es convertirte en tu mejor versión y aportar valor a una sociedad que, dicho sea de paso, anhela sentirse más feliz y con mayor esperanza.

Los emprendedores amamos lo que hacemos; buscamos y creamos oportunidades allí donde los demás sólo ven problemas.

Creo firmemente que necesitamos más personas comprometidas con el desarrollo económico, social, cultural y espiritual de nuestro país. Necesitamos personas que creen empresa, que no busquen trabajo, sino que lo generen, con el objetivo de servir a la comunidad y generar riqueza.

Ser emprendedor es algo maravilloso, pero es el camino menos transitado. Quizá tenemos demasiado miedo… y desconocimiento.

Y para terminar, déjame que te cuente cuáles son las características de los emprendedores de éxito, algo que sin ninguna duda, podemos aprender:

  • Son humildes. Lo que les lleva a comprometerse con su crecimiento y evolución continua. Están permanentemente abiertas al aprendizaje, aprenden de sí mismos, de la vida y de otras personas.
  • Son líderes. Por ello lo primero que hacen es transformarse a sí mismos, porque tienen la humildad de reconocer que se puede aprender de los mejores. Absorben todo el conocimiento que pueden, mientras buscan el equilibrio entre su vida personal, profesional y espiritual.
  • Son innovadores. Saben que todo se puede mejorar y que vivimos en un universo ilimitado, lleno de oportunidades para crecer, cambiar o mejorar.
  • Son creativos. Generan ideas constantemente. Son conscientes que que el ser humano posee gran imaginación y hacen gala de ello. También son disciplinados y perseverantes. Y en cada problema u obstáculo ven una oportunidad de aprendizaje. Su pensamiento creativo les permite ver los errores como oportunidades para hacer mejor las cosas.
  • Gestores de cambio. Son personas dispuestas a expandir sus pensamientos. Son flexibles y abrazan el cambio como parte del camino.
  • Dejan un legado. Dan muestra de su calidad como personas, como empresarios y suelen aportar sumas de dinero a distintas causas sociales. Son personas comprometidas, solidarias, dispuestas a dejar un legado y hacer un mundo mejor.
  • Aman lo que hacen. Son apasionados de su trabajo, y lo hacen con entusiasmo y dedicación. Saben que trabajar trae recompensas maravillosas a muchos niveles y aman la libertad por encima de todo. Libertad para decidir qué es lo que quieren hacer con su vida, con su tiempo y energía.

Y ahora, permíteme una pequeña, pero importante recomendación:

si en realidad quieres ser emprendedor o empresario, no ames solo los resultados. Te recomiendo que aprecies todo el proceso, que honres el trabajo y lo que tu empresa o tú mismo aportáis a la sociedad. Si solo montas un negocio por dinero, puedes fracasar antes de comenzar.

El dinero será el fruto de la perseverancia, la pasión, el compromiso y la disciplina. Un cóctel que podría volverse demasiado tedioso si lo que haces no es lo que te apasiona de verdad. Pero no solo eso, si solo emprendes por una recompensa económica abandonarás antes de empezar, pues a veces las recompensas tardan en llegar.

Busca el apoyo necesario y pon en marcha tu proyecto. Si de verdad lo deseas con absoluta pasión, me atrevo a decir que no hay imposibles si dispones de la ayuda, el conocimiento y la motivación.

Así mismo, te animo a que te formes e informes. Hoy en día disponemos de más recursos y oportunidades para emprender. Halla la manera de desarrollar el potencial y emprende tu propio negocio. Sé libre, sé feliz.

Os dejo con mi conferencia para emprendedores que di en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha, para despertar el espíritu emprendedor de los asistentes.

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