5 claves para delegar con eficacia

30 Ago 2017
Esther Martín
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Uno de los secretos del éxito empresarial consiste en no hacer uno mismo el trabajo, sino en reconocer a la persona apropiada para hacerlo.

 

El empresario no puede estar en todo y tiene problemas para delegar. Esta frase tan sencilla contiene dos realidades que constituyen la raíz de las principales preocupaciones de muchos empresarios que han visto crecer, de manera exponencial, sus empresas.

Hay compañías que han crecido en facturación, en personal, en estructura, de manera que el empresario ya no puede controlar todo ni puede estar atento al mínimo detalle como hacía antaño, cuando su empresa era solo una miniatura de lo que ahora es.

Ante tal panorama de crecimiento, el empresario, acostumbrado a controlar hasta el más mínimo detalle, se encuentra con una dificultad: cómo delegar con confianza.

La forma antigua de dirigir, delegando únicamente acciones y no decisiones, ya no es posible. Sin embargo, a muchos empresarios, solo pensar en dejar en mano de otro la toma de decisiones, le quita el sueño y optan, consciente o inconscientemente, por frenar el crecimiento cuando se dan cuenta de que no pueden dirigir una empresa mayor.

Una persona que no confía en nadie, tiende a convertirse en una persona en quien nadie confía.

Pero no todos toman el mismo camino. Otros prefieren trasladar responsabilidades eligiendo así seguir creciendo. Y apostar por este crecimiento supone tener que contratar personal capacitado al que le puedan delegar la toma de decisiones. En estos casos, el problema suele consistir en que estos profesionales, acostumbrados a trabajar con autonomía, se encuentran con un jefe obsesionado por controlar todo y que no tiene experiencia en dirigir personal.

En otros casos, si bien optan por seguir creciendo, no realizan ningún cambio en la estructura directiva de la organización para adaptarse a la nueva situación. Pueden percibir que algo no va bien, pero sin darse cuenta que lo que anda mal son ellos, que tienen que modificar su manera de “dirigir”.

Puede ser que estés leyendo este artículo y estés pensando en grandes compañías, de dimensiones enormes… Pero ese no es el único escenario en el que acontecen estos hechos. Sucede también en el momento en el que un autónomo se ve obligado a contratar si quiere seguir creciendo. En esos casos el autónomo también tiene que delegar, no tanto en la toma de decisiones como en la ejecución de tareas.

En ambos casos es una dificultad, pues a menudo los empresarios se encuentran con falta de personal capacitado, en la que la empresa pueda confiar. En otros casos, es el terror y la desconfianza lo que les impide ver que existen personas adecuadas en las que poder delegar.

Lo que está claro es que hay que adquirir la habilidad de delegar con confianza, y en función de las dimensiones de la empresa, contar con una estructura organizacional, que incluya programas de evaluación de desempeño y de incentivos para que el delegado funcione.

Ahora veamos alguna claves que pueden ayudarte a delegar con mayor eficacia.

Selecciona aquellas tareas que podrías delegar

Te recomiendo que le dediques un poquito de tiempo a esto, simplemente has de pensar en posibles tareas que ahora estás realizando y que podrías empezar a delegar. Haz una lista teniendo en cuenta que hay asuntos menos importantes o incluso aquellas tareas que no te gustan o que puede hacer otra persona persona mejor que tú. Y hagamos aquí un inciso, porque ya estoy escuchando tu monólogo interno… A veces creemos que nadie va a hacerlo mejor que nosotros.
Estoy de acuerdo en que aprender a delegar no es fácil. Además, humildemente tienes que dejar tu ego a un lado. Pero cuando hayas delegado tendrás más tiempo disponible y podrás dedicarte a generar más valor a tu empresa. Ten en cuenta que tendrías que dedicar el 80% del tiempo a realizar actividades que creen valor real, es decir, que incrementen los ingresos de tu empresa. Así que coge lápiz y papel y comienza a escribir aquello que puedes delegar.

Elige convenientemente a la persona

Elige a personas que sean capaces de realizar la tareas y que tengan la disposición necesaria para hacerlo. No se trata solo de delegar una tarea, sino de que esa delegación la realices a través de la persona adecuada. Valora sus conocimientos, capacidades y tiempo, así como su disposición para hacerlo. Si tras este análisis crees que has encontrado a la persona adecuada, es el momento de pedirle ayuda.

Los buenos equipos se convierten en grandes equipos cuando sus miembros confían los unos en los otros lo suficiente como para renunciar al “yo” y elegir el “nosotros”

Explica claramente a la persona que las razones que te han llevado a delegar en ella

Por ejemplo, podrías decir algo así: “Tras analizar al equipo de trabajo, considero que eres la persona adecuada, por tu competencia, compromiso, organización y profesionalidad”. Estas palabras, dichas con sinceridad y confiando en la persona, tienen el poder de potenciar su autoestima y habilidades, de tal manera que el resultado final, es probable, que sea más satisfactorio, pues estará pendiente de cumplir con tus expectativas y dará lo mejor de sí misma para que así sea.

Delegar consiste en asumir que las cosas no se harán siempre como tú quieres que se hagan.

Da instrucciones claras y céntrate en el resultado

Delegar supone confiar el la persona y entender que existen distintas maneras de hacer las cosas. Así que confía en la persona y deja que lo haga a su manera. Puedes sugerir posibles enfoques, pero dale libertad e independencia. No obstante, no te desentiendas por completo. Recuerda que estás delegando la tarea, pero no la responsabilidad. Si algo sale mal, el responsable eres tú. Así que apoya y supervisa, sobre todo al principio para asegurarte de que todo va como esperas.

Da feedback positivo, agradece el esfuerzo y trabajo realizado

Elogia siempre el trabajo bien hecho, manteniendo de esta manera la motivación y generando emociones positivas en la persona a la que has elegido para delegar. Ten en cuenta que la falta de reconocimiento es uno de los factores que más desmotiva a los trabajadores. Si lo crees necesario y dependiendo de las dimensiones de tu empresa, establece un programa de incentivos.

Comienza a delegar sin miedo, con confianza y responsabilidad. Conseguirás más ventajas que inconvenientes y contribuirás activamente al crecimiento de tu organización, empresa o negocio. Además, aumentará la motivación de los empleados, ya que cuando se les cede poder y autonomía para tomar decisiones y resolver conflictos, se sienten útiles e importantes, aumentando su autoestima, su vinculación y compromiso con la empresa. Además, dispondrás de más tiempo, menos estrés y menos saturación de tareas.

De todos modos, si aún no te encuentras preparado, si ves demasiadas dificultades, siempre puedes contar con la ayuda de un coach empresarial, que te guiará y te ayudará para superar dificultades de diversa índole que puedan surgir dentro de tu empresa.

 

 

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