4 estrategias para controlar el miedo escénico y tener éxito hablando en público

7 Ene 2019
Esther Martín
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El miedo es ese pequeño-gran obstáculo que no te permite brillar.

Hablar en público y ser capaz de transmitir las ideas con claridad, serenidad y coherencia es una habilidad de la que adolecen la mayoría, de hecho, según las investigaciones, tres de cada cuatro personas en el mundo tienen miedo a hablar en público y muchos evitan a toda costa tener que hacerlo.

Sin embargo, las últimas investigaciones también afirman que en el 84 % de la profesiones es necesario hablar en público, convirtiéndose esta habilidad, junto al dominio de los idiomas, en una de las capacidades más demandadas por las empresas.

Presidir una reunión, dirigirte a tu equipo de trabajo, dar una conferencia, hablar en un medio de comunicación, vender un producto o servicio, dar una clase o un seminario, exponer tu proyecto a un grupo de inversores, grabar un vídeo publicitario, dar un discurso político o hacer una entrevista de trabajo son solo algunas situaciones en las que dominar el arte de hablar en público es una prioridad inexcusable.

Pero no solo en el mundo laboral es necesario. Hay circunstancias en las que es deseable ser capaz de expresarse ante un grupo de personas con seguridad. Dar un discurso en la boda de tu mejor amigo, hablar en una reunión de vecinos o dar tu opinión en una asamblea de padres, por citar algunas. También en el entorno educativo es vital saber hablar en público.

Como ves, solo he mencionado algunos ejemplos y si seguimos indagando, seguro que encontramos más ocasiones. Sin embargo, como decía, a la mayoría nos aturde y nos pone muy nerviosos.

Miedo escénico

El miedo escénico nos paraliza a la mayoría de los humanos y es normal experimentar una serie de síntomas muy incómodos que van del ligero temblor de manos al mareo y bloqueo mental total. Pero, ¿te has parado a pensar alguna vez a qué tenemos miedo?

Lo más común es tener miedo a:

  • Hacer el ridículo.
  • Fracasar.
  • Hacerlo mal.
  • Ser rechazo.
  • Quedar mal ante los demás.
  • Que nos juzguen negativamente.

Existen otros miedos, quizá más racionales que los anteriores. Éstos son:

  • Miedo a que se te olvide el texto.
  • Miedo a que no funcionen los dispositivos (proyector, altavoces, ordenador, micrófono, internet…)
  • Miedo a que te pregunten algo que no sepas.
  • Miedo a no saberse explicar.

Para estos últimos miedos, mis recomendaciones son las siguientes:

  • Prepara muy bien tu intervención. (Aquí te cuento cómo hacerlo).
  • No hables de ningún tema que no domines. Habla solo de lo que controles a la perfección.
  • Llega con antelación a la sala para asegurarte de que todo funciona correctamente.

Tips para controlar el miedo escénico

Y ahora, veamos otras estrategias que te ayudarán a vencer el miedo escénico o, al menos, contribuirán a disminuir la intensidad de sus síntomas.

Control de pensamientos

Si controlas tus pensamientos, podrás controlar tus emociones, entre ellas el miedo.

Una clave para dominar el miedo escénico está en el control de los pensamientos. ¿Cómo puedes hacerlo? A través de estrategias que ayuden a tu mente funcionar a tu favor. Ten en cuenta que si dejas tu mente funcionar en piloto automático y no controlas el alud de pensamientos negativos que suelen aparecer ante situaciones nuevas o estresantes, jugará en tu contra y te hará perder el control de la situación.

Esto sucede si estás enfocado en lo que no quieres que suceda, como ya te comenté en el artículo “Cómo preparar tu presentación para hablar en público con seguridad” que, por cierto, te recomiendo leer.

Cuando empiezas a pensar y decir lo que realmente quieres, tu mente automáticamente cambia y conseguir el objetivo resulta menos complicado.

¿Qué puedes hacer para conseguir el objetivo de hablar en público sin miedo?

Tienes que empezar generando estados internos apropiados y favorables. Te preguntarás cómo hacer eso. A continuación te lo cuento.

Fíjate un objetivo claro y tenlo siempre presente

Coge papel y boli y responde por escrito: ¿Qué quieres conseguir con tu charla, reunión o exposición en público?

Ojo, es posible que al formular el objetivo, caigas en algunos errores sin darte cuenta. Vamos a ver los más frecuentes:

  • Puede que la primera respuesta que te des sea: “Quiero librarme del miedo escénico”. Pero en ese caso estás haciendo hincapié en lo que quieres evitar y no en lo que deseas obtener. Así el objetivo no está bien formulado y es más probable que obtengas lo que no quieres (más nervios, más miedo escénico, más inseguridad)
  • Te sugiero que el objetivo tampoco sea: “Quiero obtener la aceptación del público y sus aplausos”.

¿Cómo hacerlo entonces? Lo ideal es que te concentres en lo que quieres transmitir al público, en lo positivo de tu mensaje, en lo que le vas a aportar. Si lo haces apropiadamente, te dará motivación, fuerza y dirección para hacerlo de forma exitosa.

Para ello debes formular tu objetivo en positivo. Por ejemplo: “Quiero sentir seguridad en mí mismo cuando hable delante de un grupo personas”.

Describe las características que definen el estado deseado

Una vez hayas formulado el estado deseado (tu objetivo, lo que deseas conseguir) debes seguir escribiendo en tu papel cuáles son esas características que definen ese estado deseado.

Te ayudo con este ejemplo: “Quiero mostrar un rostro y un cuerpo relajado que se mueva de manera armónica. Una postura erguida, con la barbilla elevada. Una voz potente, segura…”

¡Ya tienes tu objetivo y las características que definen tu objetivo! Léelo y ponlo en un lugar donde puedas verlo cada vez que estés preparado tu presentación o charla.

¿Me permites un consejo?: no pongas expectativas demasiado altas al principio. Es bueno dar lo mejor de ti mismo cada día, pero hay que evitar exigirse desmedidamente. Ten en cuenta que no existe la perfección, aunque sí la excelencia.

Identifica y cambia tus creencias o pensamientos negativos

Sigue escribiendo, en este caso todas las creencias limitantes o pensamientos negativos que tengas con respecto a hablar en público sin miedo y ponlas en una lista.

Algunas de esas creencias limitantes podrían ser:

  • Creo que no voy a poder hacerlo.
  • Creo que todos se reirán de mí.
  • Creo que no estoy suficientemente preparado.
  • Creo que haré el ridículo y perderé toda credibilidad.

Cuando cambies los pensamientos negativos por positivos, comenzarás a obtener resultados positivos.

Una vez anotadas, ve cuestionando creencia por creencia haciéndote las siguientes preguntas, y este orden:

  1. ¿Es verdad mi creencia?
  2. ¿Puedo saber con absoluta certeza que es verdad mi creencia?
  3. ¿Cómo reacciono, qué sucede cuando creo ese pensamiento?
  4. ¿Quién sería sin ese pensamiento? ¿Qué pasaría si no lo tuviera?

Aunque lo mejor sería que contaras la ayuda de un coach para cambiar tus creencias, puedes intentar hacerlo tú solo. Ya me contarás que resultados vas obteniendo.

Ten una actitud mental positiva

No puedes tener resultados positivos con una actitud mental negativa.

Una vez respondidas las cuatro cuestiones anteriores, cambia tus creencias y ponlas en positivo (también por escrito). Por ejemplo, la creencia negativa: “Creo que no voy a poder hacerlo”, cambiarla por: “Creo intensamente que voy a hacerlo muy bien”.

Cuando predominen en tu mente los pensamientos positivos, es el momento de preguntarte cómo puedes lograr tu propósito, en lugar de pensar que no puedes hacerlo.

Visualización creativa

Si ya sabes exactamente lo que quieres conseguir, lo has descrito con todo lujo de detalles y has empezado a cambiar las creencias y pensamientos negativos por otros más positivos y tienes la mayor parte del tiempo una actitud mental positiva… ¡Ha llegado el momento de que comiences a visualizar!

Visualizar es soñar despierto con en fin de conseguir tu objetivo.

Visualizar es en una herramienta sencilla y cómoda, que puedes realizar sin esfuerzo y que te ayudará a conseguir ese estado deseado con mayor facilidad.

Visualizar supone usar todo el poder de tu mente a tu favor. Consiste en crear una imagen mental clara de la meta que deseas y visualizar el resultado final: ver en tu mente la meta ya realizada usando tu imaginación.

Para visualizar debes hacer lo siguiente:

  1. Busca un lugar tranquilo cada día, por ejemplo en tu cama antes de dormir.
  2. Pon una música tranquila de relajación si así te resulta más fácil.
  3. Cierra los ojos y comienza a visualizarte en posesión de tu objetivo, siente que ya es tuyo.
  4. Debes acompañar la visualización de emoción, siente la alegría y la satisfacción de haberlo conseguido.

Por ejemplo, puedes visualizar que estás encima de un escenario como pez en el agua, que tu público te mira y escucha con interés mientras tú haces una presentación memorable y te sientes de maravilla, feliz y satisfecho y, por supuesto, sin ningún síntomas de miedo escénico.

Mientras visualizas y también mientras estás preparando y ensayando tu presentación, debes comenzar a generar un monólogo interno positivo, mediante afirmaciones positivas, repitiendo en tu mente que lo vas a hacer bien, que todo saldrá bien y que tanto tú como tu público lo vais a disfrutar.

Conviértete en tu mejor entrenador, el que saca lo mejor de ti manteniendo siempre imágenes positivas en tu mente y evitando al máximo los pensamientos negativos.

Y, por hoy, ya es suficiente. Es mejor ir poco a poco que intentar aplicar todas las estrategias a la vez.

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¡Apúntate, me encantará enseñarte a sacar lo mejor de ti hablando en público!

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