2 trucos para disminuir el miedo escénico utilizando tu cuerpo

14 Feb 2020
Esther Martín
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¿Sabías que con una simple postura o gesto puedes reducir tu estrés y apagar tu miedo escénico?

¡Tú puedes influir en tu estado de ánimo y en tus niveles de estrés a través de tu cuerpo!

Esto sucede porque no existe una verdadera división cuerpo-mente, sino que están unidos funcionalmente y forman parte de un sistema integrado de comunicación que se extiende a lo neurológico, endocrino e inmunitario. De manera que con tu cuerpo puedes actuar sobre tu mente; y con tu mente y cerebro puedes afectar a tu cuerpo. 

Por cierto, también somos interdependientes con las demás; somos seres sociales unidos por hilos invisibles, capaces de influir y ser influidos por los demás. Lo importante aquí es influir de manera positiva, siendo capaz de transmitir confianza, para lo cual tú debes sentir triple confianza

  • Confianza en ti mismo.
  • Confianza en el mensaje que estás transmitiendo.
  • Confianza en tu público o interlocutor. 

Si consigues esta triple confianza tienes mucho, muchísimo, ganado; los demás te percibirán como más creíble cuanta más confianza deposites en ti mismo al mostrar tus argumentos. Esto sucede por la llamada “ilusión de confianza”.

La ilusión de confianza consiste en la tendencia a percibir a una persona como más creíble cuanta más confianza ella misma muestra en sus argumentos. Esto nos da la impresión de que lo que dice es cierto, no por los argumentos en sí mismos sino por el grado de fuerza o seguridad con que la persona emite sus planteamientos. Con este sesgo cognitivo, la recomendación es que actúes con la mayor confianza posible, tanto en ti mismo como en tu tema y lo que estás haciendo.

Tu capacidad de influencia está directamente relacionada con el nivel de confianza que tienes en ti mismo y por el grado de fuerza y seguridad con la que emites tu mensaje.

Si aún te falta un poquito de seguridad y confianza en ti mismo, las dos estrategias que a continuación te explico, te ayudarán mucho en ese sentido y, como verás, son extremadamente sencillas y fácil de llevar a cabo. Las puedes utilizar a la vez o por separado. Éstas son: la pose del poder y la sonrisa.

La Pose del Poder

Como decía antes, con tu cuerpo puedes actuar sobre tu mente y al contrario, es decir, cuando sientes una emoción tu cerebro informa a los músculos para que adopten la postura correspondiente. Ahora piensa en la emoción del miedo. Cuando lo tienes, tu cuerpo lo expresa y los síntomas te delatan. Tus nervios e inseguridad se reflejan en todo tu cuerpo, en tus movimientos, en tu manera de hablar y en tu voz.

El gran descubrimiento viene ahora, que es lo que vamos a usar a tu favor: los científicos han averiguado que no solo las emociones dejan una huella visible en la cara y en el cuerpo, también ocurre al revés. Es decir, si adoptas una postura determinada, tus músculos informan al cerebro para que empiece a sentirse acorde a esa postura.

¿Cómo te quieres sentir? ¡Cambia tu postura!

Existe una postura en concreto, conocida como la pose del poder, que tiene la virtud de aumentar tu nivel confianza y seguridad en tan solo dos minutos. Solo necesitas dos minutos para configurar tu cerebro:

  • Elevar la testosterona un 20 % (hormona de la confianza) y
  • disminuir el cortisol un 25 % (hormona del estrés).  

Siempre que necesites un plus de seguridad en ti mismo, adopta esta postura y siempre antes de hablar en público, incluso cuando hayas logrado con el tiempo controlar tu miedo escénico. Recuerda que cuanto más confiado te sientas, más confiarán en ti y en tus argumentos.

Estos cambios inmediatos en tu química corporal ejercerá un impacto positivo en tus probabilidades de éxito comunicando.

Cuanto más confiado te sientas, más confiarán en ti y en tus argumentos.

¿Qué postura debes adoptar?

Es curioso, la postura es como la de un superhéroe, sin duda recuerda a la de Superman

  • Pies fijos en el suelo, separados y alineados con los hombros, bien apoyados y con la punta de hacia adelante. 
  • Espalda erguida; cuello y cabeza derechos y barbilla ligeramente elevada. 
  • Brazos arqueados y manos en la cintura. 
  • ¡Ya lo tienes! Ahora ponte delante del espejo y practica. 

Aún no te he dicho que lo hagas donde nadie te vea (antes de salir de casa, en el ascensor, sobre el escenario cuando aún no haya público, cuando vayas al baño…) Confío en que encontrarás el momento ideal. 

La sonrisa

La sonrisa no solo es muy recomendable y casi vital para hablar en público, porque te ayuda a conectar con la gente, a generar buen clima, a proyectar mejor la voz. La sonrisa también es una manera sencilla y efectiva de relajarte y sentirte mejor. Si no te sientes bien, pero pones cara de que te sientes bien, por ejemplo sonriendo, estás generando la química del bienestar en tu cuerpo y te vas a sentir mejor, por las razones que hemos dicho antes (conexión cerebro-cuerpo).

Entonces ¿qué puedes hacer cuando estés nervioso antes de hacer una exposición en público? Si no puedes sonreír de manera natural, hazlo de manera mecánica poniéndote un lápiz en la boca, en horizontal. Mantenlo así durante 15 segundos para que a tu cuerpo le dé tiempo a generar los neurotransmisores que te harán sentir más feliz y en calma.

Dopamina, endorfinas y serotonina son liberados cuando sonríes. Y esto no solo relaja tu cuerpo y tu respiración, también disminuye tu ritmo cardíaco y la presión arterial. Justo lo que necesitas antes de comenzar.

Sonríe siempre para sentirte mejor.

Además no hay casi nada que no puedas decir con una sonrisa. ¡Ya no tienes excusa para no sonreír!

 

Recuerda: mantén la pose del poder durante dos minutos y la sonrisa siempre que puedas y pon a trabajar esos cambios hormonales que te darán la confianza que necesitas para hablar en público de manera más tranquila y efectiva.

Otros consejos para mitigar el miedo escénico

  • Piensa que no es miedo, que es pasión, entusiasmo, adrenalina pura. El truco está en usar la energía del miedo para generar fuerza y entusiasmo; de este modo transformarás una desventaja en un impulsor que te ayudará a triunfar. No creas que estás nervioso, piensa que estás entusiasmado.
  • Bebe sorbitos de agua. Tu cerebro interpreta que si bebes agua, la amenaza no es tan grande; si estuvieras en peligro, no podrías estar bebiendo. El agua también te ayuda a aliviar la sequedad de boca y a vocalizar mejor.
  • Lleva el comienzo muy bien ensayado y arranca con fuerza y seguridad. Empezar bien te tranquilizará.
  • Identifica en el público las caras que te resulte más amigables o conocidas y establece conexión visual con ellos, en ese primer momento cuando el miedo y la ansiedad está en su máxima intensidad. Unos segundos después, mira al resto de personas. Si no las miras ni estableces conexión visual con ellos, sus cerebros desconectarán y dejarán de atenderte. Esto lo veremos más adelante.
  • No lleves nada en la mano. Si te tiemblan y llevas algo será más visible tu nerviosismo. Ponlas unos segundos por detrás de ti si es necesario o donde no se vean tanto, por ejemplo sobre el atril. En cuanto dejes de temblar procura que se te vean la mayor parte del tiempo.
  • Apóyate en la mesa o en el atril un poco si necesitas estabilidad. 
  • Imagina que eres un árbol, bien enraizado en el suelo y que mueve sus ramas con tranquilidad y elegancia. Esto te dará mayor estabilidad.
  • Si sabes que hay palabras difíciles de pronunciar o articular, y eso te pone más nervioso, cámbialas por un sinónimo que puedas pronunciar fácilmente.
  • No pongas expectativas demasiado altas. Es bueno dar lo mejor; lo que hay que evitar es exigirse desmedidamente.

Y de momento esto es todo. Espero que esta información sea útil e interesante para ti. Si deseas aprender más y convertirte en un gran comunicadorpotenciar tus niveles de influencia y dominar un sistema que te ayude a brillar y a que tus ideas brillen contigo, te recomiendo mi último libro: Habla en Público y Atrévete a Brillar: Claves Para Conseguirlo

Es un libro inspirador y optimista en el que te guiaré y motivaré para que seas capaz de cautivar a los demás, transmitiendo tus ideas con seguridad, profesionalidad y fluidez.

Aprenderás a estructurar tus mensajes, usar tu lenguaje corporal y tu voz para convencer, conmover y persuadir con tus discursos.

¿Te atreves a brillar?

 

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